29 Jul 07:00h
“El fútbol” es un fenómeno y entusiasmo de masa, fenómeno que masifica y entusiasmo que enajena.
Es uno de los objetos, fuertes, con que el Sistema de Convivencia – poder económico, poder político e Imaginario Social – provoca la De-Subjetualidad, de los Individuos.
Objeto del poder, en la destrucción del Sujeto del Sentido.
Desde el Imaginario Social, los individuos contribuimos en la vulneración de nuestra Subjetividad.
El Sistema de Convivencia provoca la perturbación y debilitamiento de la construcción de la Identidad como Sujeto Social de los Individuos. Y esta perturbación es vivida inconscientemente, por estos, como “un vacío existencial”. Y es así porque corresponde a la existencia vacía inherente al capitalismo. Y es inconscientemente procurado, por los mismos Individuos, salvar ese vacío, salir de ese estado de ausencia. Digo: vivida inconscientemente y procurado inconscientemente, porque los Individuos fueron puestos en la enajenación, en la alienación, en la fascinación y desde ahí se mueven. Entonces: el movimiento es ficticio, es una ilusión, no hay tal movimiento.
Como un ejemplo inmediato, cotidiano,callejero: hombres y mujeres más o menos jóvenes o no, que se exhiben con la camiseta de un club de futbol o con una camiseta que lleva el nombre de algún jugador famoso, escrito en la espalda: “Ellos son ese jugador”.
Que seguramente ni conocen personalmente.
Así: “Ellos tienen pertenencia”.
Ellos pertenecen a ese club cuya camiseta visten. Eso es la simulación de la identidad. Por un vacío de Identidad. Por una perturbación de la Identidad en el proceso de debilitación de la Subjetividad.
La Identidad es una construcción, es un trabajo del Sujeto.
Esto sucede en una gran mayoría de hombres y mujeres, jóvenes y adultos. Actitudes que no se relacionan con el juego. Aun, simulan un juego, pero es una necesidad inconsciente de reconocimiento.
No tienen relación con el concepto de juego, que seria muy bueno y saludable que lo tuviesen.
Por eso excluyo a los niños, que, si tienen todavía, una actitud de juego, los adultos la perdemos.
Juego: es la única acción del ser humano, sin un fin. Como dice Humberto Maturana, Filósofo chileno.
Individuos que hablan casi todo el tiempo de fútbol, que referencian sus explicaciones con pasajes futbolísticos (también: lo hacen, periodistas y funcionarios en los medios de comunicación. Lo que exhibe sus escases en las argumentaciones que intentan). Hombres y mujeres, que se visten con camisetas de los equipos, que van a sus trabajos, a la escuela o a la Universidad con esos atuendos de los clubes de fútbol. Que les simula “una pertenencia social”, que no tienen.
Más, aún, cargan, en el pecho, un cartel con el nombre del equipo donde “simulan” su pertenencia y del negocio que sostiene económicamente al club.
El fútbol y la pertenencia a un equipo, es tema de conversación excluyente. Lo asocian a “la felicidad”.
Eso es una manifestación de la necesidad de procurarse un rasgo de identidad social, de reconocimiento, inclusive, dicen: “soy de…….”, “yo soy de tal o de cual…….”, procurando inclusión, procurándose un “lugar”, que no es un lugar físico sino una situación de referencia social, que les simule satisfacer frustraciones que tienen en alguno de los Sujetos que intersectados, con los otros dos, constituyen el Sujeto Social, estos son: El Sujeto Deseante, El Sujeto Cognoscente y el Sujeto Productivo…….o en todos.
Esto, del futbol, es del orden del dogma religioso, esa verdad revelada, de afuera, exterior al hombre, que se contrapone a la Razón, a la crítica.
Razón como principio explicativo de la realidad de los Sujetos Sociales.
Dogma: es la completa sumisión sin examen personal, sin ejercicio de la Razón, a las representaciones que al individuo le impone el poder político o poder económico, del Sistema de convivencia que habita.
La perturbación, la confusión de la “trama social”, tiene su génesis en el sometimiento de la Razón, por la invasión del territorio público con el dogma.
En el territorio público donde se debe vigorizar la Razón, el poder político y el poder económico la someten, y el imaginario social le da consentimiento.
Los individuos son dispuestos a la siembra de convocatorias al sometimiento, se disponen y se someten.
Se convierten en constructores de un velo que vela la evidencia, si no hay evidencia no hay verdad.
La cotidianeidad de los individuos es invadida por el futbol.
El poder le construye una ambientación similar a la invasión de lo público por el dogma religioso. Es menos dañino para el proceso de humanización, pero fuertemente enajenante.
Ejemplo: “Futbol para todos”, es necesario para el poder político.
“LSD para todos”, para cooptarlos en lo necesario.
“Pantallas para todos”
Créditos en muchas cuotas para todos, para la enajenación para todos.
El papa bendice y habla de torneos solidarios.
Y cada domingo miles de “pobres” simulan un estado de bien-estar, mirando como veintidós millonarios corren detrás de una pelota.
Es obsceno y es explicable en el dominio del capitalismo, que en países con gente que duerme en las calles, con la salud pública insuficiente, precaria, con la educación pública deteriorada y sólo simulada para las estadísticas del poder político, con millones de hombres y mujeres desocupados, hayan “jugadores” de futbol que cobren “salarios” millonarios.
Es obsceno y es explicable en el dominio del capitalismo.
Campeonato mundial de futbol
El campeonato mundial de futbol, es un caro y gran festival Fascista. Una fiesta Chauvinista.
Es una simulación, con colores y risas de la rivalidad, del odio, entre los países.
Son días de manifestación del odio entre los países.
Claro: más barato que una guerra, sin sangre y sin dolor.
Un primer símbolo es el canto del himno nacional y la vestimenta de los jugadores con los colores de la bandera del país.
Son días carnavalescos donde los “hinchas” descargan inconscientemente sus sentimientos nacionalistas, exacerbados.
Desde los medios de comunicación hay una exacerbación de “la lucha”. A dejar todo en la cancha, encomendaciones a dios y a los santos. Ahí se fortalece el fascismo.
El furor y la atención que “despierta”, sin despertar, en la gran mayoría de la gente, es la expresión del Chauvinismo. Es una descarga colectiva de Fascismo.
Miguel Montoya Jamed
Sin comentarios