25 Sep 08:00h
Difícilmente algún compañero pueda tildar de gorila, traidor o ensobrado al politólogo Oscar Pedro Rivero, considerado una autoridad académica dentro del Partido Justicialista. Por eso retumbó su diagnóstico este jueves en Pelado Stream: ¿qué película está viendo el peronismo?
Aparentemente, la novela interna se lleva toda la taquilla y, en el camino, se pierden la oportunidad de mirar la pantalla completa. Hay que pasar estas ideas en limpio para que se entienda el nivel de confusión que transitan y que, hay que decirlo, resulta muy funcional a Marcelo Orrego.
Para Rivero, es muy difícil anticipar si el año próximo habrá polarización o nuevamente habrá escenario de tercios. Sin embargo, dijo que será clave la alianza eventual entre los oficialismos: el provincial y el nacional.
Si Marcelo Orrego y Javier Milei sellan un frente, habrá polarización con el PJ. Si el gobernador y el presidente van por carriles separados, habrá nuevamente una partición con lógica provincial.
La pregunta lógica es si el peronismo está visualizando estos escenarios hipotéticos. La respuesta de Rivero fue contundente: no.
El politólogo advirtió que el peronismo ‘está en una situación endógena’, donde todas las energías se consumen en la cuestión interna. Para Rivero, ahí radica su principal problema de diagnóstico. Si tuvieran ‘las manos más libres’ podrían mirar ‘la cancha en su conjunto’ plantear ‘distintas estrategias según distintos escenarios’.
No lo pueden hacer. Todavía.
Al peronismo le cuesta mucho acomodarse a esta etapa de liderazgos en disputa, donde el que mandaba ya no manda y los que quieren mandar todavía no están en condiciones de hacerlo. ¿Se entiende el embrollo?
Sergio Uñac se abocó a una campaña de nacionalización de su figura, con la intención de ganar un lugar en esa mesa chica con domicilio en Buenos Aires. Su gravitación en San Juan quedó menguada, ciertamente, desde la derrota de 2023. Prueba de ello es la dispersión de bloque mayoritario que tuvo en la Legislatura y que hoy se redujo a un puñado de fieles.
Cristian Andino, que ganó la diputación nacional el año pasado con el patrocinio político de Uñac, está haciendo su propio camino para la candidatura a gobernador, apoyándose en un grupo de intendentes que lo acompaña. El peronómetro le da bajo todavía y lo sabe. Su mayor atributo es personalísimo: una alta imagen positiva.
José Luis Gioja y los suyos se acoplaron rápidamente al Movimiento Derecho al Futuro, de Axel Kicillof, y con ese alineamiento buscarían fortalecerse como contrapeso de Uñac y, fundamentalmente, como interlocutores de Andino si fuera finalmente el candidato a gobernador.
No les disgusta el sanmartiniano. Pero el acompañamiento siempre tendrá contraprestación. Un loteo de lugares en las listas. Y para eso siempre será altamente relevante lo que cada sector haya logrado construir durante este tiempo previo al 2027.
La dupla Carlos Munisaga-Fabián Gramajo irrumpe como polo de poder territorial entre los dos grandes distritos que le quedan al peronismo dentro del Gran San Juan, habiendo perdido el eje Este-Oeste entre Santa Lucía, Capital y Rivadavia.
Rawson y Chimbas son el principal reservorio de votos peronistas sea cual fuere el candidato el año próximo. Esos puntos no tienen dueño, pero sí hay caciques. Para entrar ahí, hay que pedir permiso. O estar dispuesto a la confrontación. Si algo no puede hacer el PJ en este tiempo es enfrascarse en otra disputa sangrienta. Lo saben todos.
Mientras la militancia más radicalizada sostiene en redes sociales que ‘Orrego es Milei’, los liderazgos en pugna no están mirando ese arreglo todavía. Están más ocupados y entretenidos con la gestión de las tensiones internas que con la rivalidad inevitable que tendrán que asumir el año próximo con los oficialismos.
El problema, para el peronismo, es que puede que Orrego no sea Milei. O sí. Y un escenario será muy diferente del otro. Esta vez no lo dijo un periodista ensobrado. Lo dijo una autoridad académica y política, como Rivero.
PELADO STREAM
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