01 Jul 13:46h
Debemos vivir permanentemente, en Rebelión Filosófica – en adelante llamaré “Rebelión Permanente” o simplemente “Rebelión”. Es un estado de conciencia en la construcción de la Identidad. La Identidad es una construcción, es un trabajo, es la mirada a la Vida, es el modo de construcción del Camino. Es lo que manifiesta que somos conscientes de Ser Sujetos-haciéndonos Sujeto.
La Rebelión es animada por la Incertidumbre. Y la Incertidumbre nos hace humanos. El ser, Humanos, está manifestado por la Rebelión.
El Individuo que vive llevando a cuestas de su Preconsciente el par contradictorio Finito-Infinito, es un Individuo en Rebelión. Ahí aparece el Absurdo. El Individuo frente a “un mundo” que lo supera. El Absurdo está en la relación, en ese, frente a…….
Dice Albert Camus: “Abolir la rebelión consciente es eludir el problema…….Vivir es hacer que viva lo Absurdo. Hacerlo es, ante todo, contemplarlo…….lo absurdo no muere sino cuando se le da la espalda. Una de las únicas posiciones filosóficas coherentes es, por lo tanto, la rebelión. Es una confrontación perpetua del hombre con su propia oscuridad”.
No está bien la pregunta, que surge desde la humillación, desde el desconcierto, desde la depresión de la Voluntad, “¿Qué sentido tiene la Vida?”. El Sentido es Subjetual, entonces, si surge esa pregunta, que puede aceptarse en el extremo, en el límite de la razón, el Sentido de la Vida es: que el Individuo tiene que construirle Sentido a la Vida. Y si piensan que la Razón tiene un límite, después está el silencio de la espera, está la oscuridad y el ocaso del Individuo…….Me seduce “el Misterio de la Vida”. “Pensar” que después de ese supuesto límite está la fe, no es pensar, es creer y es la fuga, de la rebelión a la servidumbre, hacia la negación de la libertad. Es la negación de la Existencia.
El destino no existe – Albert Camus menciona el destino – en los hechos y sucesos del Sujeto-haciéndose Sujeto, destino: es un artificio que fuga de lo humano.
No es posible asociar el vocablo “destino” a la conceptualización de Sujeto y de Tiempo.
Destino, es: desprecio del Deseo, del Cuerpo, de la Palabra, de la Voluntad, del Sentido. Es desprecio por la Vida.
Este vocablo internalizado por el Hombre, le obstruye la constitución del Sujeto del Sentido. Es un artificio de De-Subjetualización. Lo excluye de la Rebelión.
Debilita la Subjetividad, por lo tanto, hace precaria la Intersubjetividad.
Destino: es un término al que asociamos, inconscientemente, el miedo a la muerte.
Inconscientemente, le damos contenido con la ocurrencia predeterminada, de sucesos de nuestra vida, que no incluyen la muerte.
Es un término que se cargaría de sentido, si en él, sólo refiriéramos el hecho de que vamos a morir.
Claro: no pensamos permanentemente en la muerte, en nuestra muerte. Si no, no podríamos construir nuestro Mundo histórico, no podríamos vivir.
Por lo tanto, al término “destino”, no lo usaríamos. Porque no es posible vivir pensando permanentemente en la muerte.
Entonces: en el uso cotidiano el término “destino”, nos significa lo que nos ocurrirá, predestinadamente, en nuestra vida, sin incluir la muerte.
Y nuestra Vida no son sucesos predeterminados.
A “destino”, no debemos asociarlo al azar, tampoco al determinismo, si a la predeterminación.
De otro modo, en la Vida: destino se relaciona sólo con la nada. Y la nada, no como nada de algo.
La Praxis, lo que vamos haciendo para lo que somos: es la combinación de “la necesidad” y “la contingencia” (en la práctica). Puedo decir: “la necesidad” y “la Incertidumbre” (haciendo consciente la contingencia). “La necesidad” tiene su raíz en el impulso vital del individuo, es instintivo, es de la Voluntad (esta en concepto de Schopenhauer) y la Incertidumbre tiene su raíz en la relación del individuo con el otro o con los animales o con las manifestaciones de la Naturaleza.
La Rebelión está en la Palabra, si es en un discurso con sentido que habla del individuo y de su mundo, que habla del camino que construye para habitar, la Rebelión está en la Voluntad de que ese camino sea un camino con corazón. La Rebelión es construirle sentido a la cotidianeidad. Rebelión es tener una Utopía.
En mi Filosofía, el concepto de Utopía, dice: Las utopías sostienen o simulan lo inextenso del Presente, son las que posibilitan ir al Devenir. Tienen que ver con la Voluntad. Y hacernos conscientes que en los Instantes está la Eternidad.
La Rebelión está en la Palabra del implacable preguntar, en la Palabra que confronta, en la que cuestiona. La Rebelión está en la no aceptación del hombre medio.
El Hombre del que hablo con esta conceptualización, será el Hombre absurdo, será el Hombre libre.
Rebelión es oponerse al desarraigo que propone el capitalismo. Es tener actitudes anti-sistema, si ese sistema de convivencia procura la enajenación y la alienación. Si procura la debilitación de la Subjetividad.
Pensemos que la libertad tiene pleno sentido. O, dicho de otra manera: el pleno sentido de la libertad está construido dentro de esta absurdidad. Recuerdo, el Hombre frente al par contradictorio Finito-Infinito…….que lleva a cuestas.
Por eso los hombres y mujeres, debemos comprender que no hay metas, ni fines, ni carreras, ni etapas, como lo propone el capitalismo. Como lo propone el pensamiento calculador. Sólo y único es el Camino a construir para habitar y que sea con corazón, como le dice el Chaman Yaki Don Juan a su discípulo Carlos Castaneda.
Dice Albert Camus, que “el hombre absurdo es lo contrario del hombre reconciliado”. Y dice: “saco de lo absurdo tres consecuencias, que son mi rebelión, mi libertad y mi pasión”.
Miguel Montoya Jamed


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