30 Jun 13:42h
En el cierre del mes del Orgullo, el estudio de Pelado Stream se impregnó de una atmósfera de vulnerabilidad y fortaleza con la visita de Erika Bustos. La joven sanjuanina de 29 años, que recientemente representó a la provincia en el certamen Miss Trans Argentina 2026, compartió su historia de vida: un relato que transita entre el dolor del rechazo, la lucha por la identidad y la plenitud de ser, finalmente, quien siempre quiso ser.
El despertar de una identidad
Para Erika, la certeza de su identidad no fue una elección tardía, sino un susurro que comenzó en la infancia. «A los 8 años ya sentía que ya le sacaba los zapatos a mi mamá, me los llevaba, me los escondía para el fondo de mi casa… y ahí empezó todo, desde ahí ya sentí que no era yo», recordó con emoción sobre aquellos primeros pasos frente a un espejo imaginario.
A los 14 años, ese sentimiento se transformó en acción. Decidió iniciar su transición, un proceso que, a pesar de las dificultades externas, describe como «lo más lindo para mí». En ese camino, su madre fue su gran pilar: «Ella ya sabía, ya presentía», contó Erika, subrayando la importancia vital del apoyo familiar para no terminar en la desprotección de la calle.
El peso del nombre y el valor del respeto
Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista fue cuando Erika recordó la obtención de su Documento Nacional de Identidad a los 18 años, un trámite que debió esperar por la negativa inicial de su padre. «Me largué a llorar sola… me puso muy contenta, muy feliz… ver tu nombre en el DNI», confesó sobre aquel instante de validación legal y personal.
Sin embargo, Erika es firme al distinguir entre ser «aceptada» y ser «respetada». Con una claridad asombrosa, relató lo que siempre le dijo a su madre: «No es una cuestión de aceptarme, sino es una cuestión de respetar mi decisión… ‘No me aceptes’, le digo, ‘respetame no más'». Esa misma firmeza la llevó a sanar el vínculo con su padre tras años de distancia: «Él no respetó mi decisión… hoy hemos charlado, está como arrepentido, pero ya las disculpas de mi parte ya están».
Entre la pasarela y la realidad
Su participación en Miss Trans Argentina 2026 en Córdoba no fue solo un concurso de belleza, sino un acto de autogestión y coraje. «Dije: voy, me la juego y voy y lo hago y lo represento y lo doy todo», afirmó sobre su decisión de viajar por sus propios medios para lucir los diseños de Gerardo (Imperio) en la pasarela nacional.
Pero detrás de las luces y el brillo, Erika no oculta las sombras que atraviesa la comunidad trans en San Juan, denunciando la falta de cupo laboral. Reconoció con honestidad brutal haber recurrido al trabajo sexual como último recurso: «Para mí fue la última opción… siempre lo odié y no me gustó. Nunca me sentí cómoda con eso, pero hay veces que es necesario hacerlo».
Hoy, sus sueños miran hacia un futuro diferente: quiere ser influencer de moda, tener un trabajo estable y, algún día, formar una familia y ser madre de una niña.
¿Qué es la felicidad?
Al ser consultada sobre el significado de la felicidad, Erika no habló de coronas ni de fama. Para ella, el éxito es algo mucho más profundo y esencial. «Ser feliz es ser lo que quiero ser. Estar con los míos y ser lo que quiero ser yo».
Se despidió de la entrevista dejando un mensaje de resiliencia para quienes aún no se animan a dar el paso: «Me siento orgullosa de mí misma, de haber tenido el coraje y el valor de tomar mis decisiones». Erika Bustos no solo representó a San Juan en un certamen; representó la posibilidad de que la identidad sea, finalmente, un territorio de paz.
PELADO STREAM
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