03 Nov 07:51h
El riesgo país argentino superó la barrera de los 800 puntos básicos y alcanzó su nivel más alto desde las elecciones legislativas de 2025, mientras que el dólar para el público avanzó cinco pesos y tocó un nuevo récord nominal de $1.565 para la venta en las pantallas del Banco Nación.
La jornada financiera del lunes combinó caídas en las cotizaciones de los bonos soberanos y de las acciones locales, un freno en la compra de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y un escenario internacional atravesado por tensiones políticas y volatilidad de materias primas.
El indicador elaborado por la firma JP Morgan escaló hasta un techo de 808 unidades durante la sesión y cerró en 805 puntos básicos, lo cual representó un incremento cercano a los 400 puntos en comparación con los valores registrados a comienzos de julio.
En ese marco, los títulos de la deuda soberana en moneda extranjera cayeron un 1,2% en Wall Street. La prima de riesgo que afronta el país refleja además una penalización histórica producto de antecedentes de cesación de pagos, devaluaciones, alteraciones en las reglas de juego y crisis recurrentes.
En el mercado accionario, el índice MSCI Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires retrocedió un 3,2% en pesos. La contracción local sintonizó con las bajas observadas en la bolsa de Nueva York, donde el panel tecnológico Nasdaq cayó un 1,1%, y en la Bolsa de Valores de San Pablo, cuyo índice Bovespa retrocedió un 0,8% en su sexta rueda consecutiva de pérdidas.
Los certificados de depósitos de acciones argentinas en Wall Street (ADRs) anotaron su sexta jornada consecutiva en terreno negativo. Las bajas más pronunciadas afectaron a las empresas IRSA (12,8%), Cresud (7,9%), YPF (6,7%) y Banco Supervielle (5,3%). De manera paralela, las acciones del sector bancario acumulan un desplome de hasta un 46%, lo que ubica a sus cotizaciones en mínimos del año.
En la plaza cambiaria, el tipo de cambio mayorista —referencia del comercio exterior y de la emisión de deuda— aumentó un 0,7% hasta los $1.545, máxima cifra nominal histórica, con lo cual restan $408 para alcanzar el límite superior del esquema de bandas cambiarias fijado por el Poder Ejecutivo. El dólar destinado al ahorrista operó a $1.565 para la venta en el Banco Nación y tocó los $1.570 en la banca privada, en tanto que el dólar informal o «blue» cerró sin cambios en $1.565.
La autoridad monetaria no registró compras netas de divisas en el inicio de noviembre, luego de haber cerrado el mes de octubre con una acumulación de US$ 1.395 millones —cifra estimada en USD 1.396 millones por la consultora Invecq—. De este modo, la entidad monetaria anotó un saldo neutro por cuarta vez en las últimas seis ruedas. El volumen negociado en el segmento de contado cayó a US$ 381,3 millones, frente a los US$ 518,8 millones operados el viernes anterior.
Estimaciones del sector privado indicaron que la institución que preside el BCRA debió desprenderse de divisas por cuenta del Tesoro para atender la demanda del mercado libre de cambios. Sobre la operativa del Tesoro Nacional, Invecq detalló que la entidad vendió USD 100 millones en la primera rueda y recompró USD 44 millones en la jornada siguiente.
Los análisis de los operadores financieros señalan a los factores internos como el motor central del incremento en la prima de riesgo. Un estudio de GMA Capital descompuso el indicador y determinó que el componente global (índice EMBI) aporta 209 puntos básicos, mientras que el componente local o idiosincrático explica 568 puntos básicos. La consultora remarcó que el riesgo externo se situó por debajo de los niveles de 2025 y que la corrección de los activos ocurrió a pesar de la estabilidad del tipo de cambio, concentrada en la ampliación del canje y en el incremento de los spreads soberanos.
En paralelo, GMA Capital vinculó la presión sobre la deuda al peso que empieza a ejercer el horizonte electoral de las presidenciales de 2027, y asoció el Índice de Confianza en el Gobierno —que subió 0,9% en octubre pero permanece en niveles débiles— con una probabilidad de reelección del presidente Javier Milei calculada en un 39,1%.
En esa misma línea, la firma StoneX aseveró que el castigo sobre los activos argentinos responde a un factor puramente local relacionado con las dudas políticas hacia 2027 antes que al programa financiero. En contraste, el analista financiero Christian Buteler opinó que la divergencia con la región obedece a la trayectoria de la economía real y no al riesgo electoral, el cual juzgó marginal debido a la ausencia de candidaturas definidas.
Junto a la incógnita política, el mercado evalúa la capacidad del Gobierno para abastecer de reservas al Central, afrontar los vencimientos de deuda en moneda extranjera previstos para 2027 y saldar los compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En este escenario, el FMI aguarda la implementación de reformas previas a diciembre, mientras que el Poder Ejecutivo debe cancelar un pago inminente de US$ 800 millones. A estas exigencias se suman la percepción de atraso cambiario frente a los precios, la necesidad de sostener tasas elevadas en pesos y la persistencia de una recesión técnica.
(Con información de Clarín e Infobae)
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