‘Lo viejo funciona’ en Pelado Stream: un análisis profundo sobre la naturaleza del poder

19:17h

En tiempos signados por lo efímero, la inmediatez y la cultura de lo desechable, el canal de streaming Pelado Stream dio la bienvenida al estreno de «Lo viejo funciona», un espacio conducido por el periodista Roberto Pugliese y el politólogo Juan José Russo. Inspirado en la célebre premisa que reivindica el valor de las ideas de fondo, el programa se propone abordar la política como un campo de conocimiento reflexivo y accesible, capaz de brindar herramientas analíticas frente al vértigo de la coyuntura.

La emisión inaugural estuvo centrada en una de las dimensiones más complejas y fascinantes de la teoría política: el poder. A lo largo del episodio, Pugliese y Russo desgranaron los mitos habituales alrededor del ejercicio del mando, exploraron los mecanismos institucionales que lo regulan y analizaron por qué la dispersión del poder resulta indispensable para la supervivencia de la democracia.

El poder no se posee, se ejerce en una relación asimétrica

Uno de los aportes centrales del debut de Lo viejo funciona fue desmontar la visión tradicional que concibe al poder como un atributo o propiedad individual. Tal como explicó Juan José Russo, la ciencia política y las ciencias sociales contemporáneas han demostrado que el poder es, en realidad, una relación social asimétrica que se establece entre quien emite una indicación o decisión y quien la acata.

Durante el intercambio se destacaron las distintas gradaciones en las que se manifiesta este vínculo:

  • La influencia legítima: Representada en el ámbito cotidiano por la relación entre un médico y su paciente, donde las órdenes se acatan voluntariamente porque se reconoce la buena fe, el conocimiento y la búsqueda de un beneficio común.
  • La coerción y la violencia: Ilustrada a través de la clásica escena cinematográfica de El Padrino, donde la aceptación de un contrato se impone de manera compulsiva mediante la amenaza directa de la fuerza.

Asimismo, Russo remarcó la diferencia crucial entre disponer de recursos (económicos, ideológicos o coercitivos) y poseer la capacidad para utilizarlos eficazmente. La historia política registra con frecuencia figuras que, aun ocupando los máximos cargos institucionales, se mostraron débiles por carecer de la destreza o la legitimidad necesaria para articular dichos recursos. De igual modo, los conductores reflexionaron sobre el impacto psicológico del mando, señalando que «el poder no cambia a las personas, sino que las desnuda», al eliminar los filtros y exponer la verdadera esencia de cada individuo.

Quien domina la agenda y la «no decisión», domina el debate

Otro de los momentos más reveladores del programa abordó la dimensión comunicacional e institucional del poder: la capacidad de fijar la agenda pública. En palabras de los analistas, detectar a los verdaderos actores de poder no requiere únicamente observar quién toma la decisión final en una asamblea o gobierno, sino identificar quién determina de qué se habla y qué temas quedan excluidos.

Para ejemplificar el concepto técnico de la «no decisión», se citó el recordado estudio de ciencias sociales realizado en la ciudad norteamericana de Baltimore sobre contaminación ambiental. En aquella investigación se compararon dos comunidades afectadas por la polución industrial: en una de ellas se generó una intensa movilización ciudadana, mientras que en la otra primó el silencio. La razón no residía en la falta de conciencia de los vecinos, sino en el monopolio económico de la empresa contaminante, que al ser la única fuente de empleo y financiamiento municipal ejercía un poder de veto implícito que anulaba de antemano cualquier reclamo.

Contrapesos, ética y el antídoto democrático frente a la corrupción

La conversación dedicó un tramo sustancial al análisis de las garantías institucionales del Estado de derecho. La legalidad fue definida como el pilar que transforma la fuerza coercitiva en un acto legítimo respaldado por la comunidad. En este marco, se enfatizó la importancia de la autolimitación —lo que la filosofía política denomina virtud política— y de la clásica división de poderes teorizada por Montesquieu.

Al abordar el fenómeno de la corrupción, Russo distinguió entre dos enfoques explicativos:

  1. La teoría económica: Basada en el cálculo del riesgo y la impunidad, donde la ausencia de controles e incentivos punitivos estimula la apropiación de recursos públicos.
  2. La teoría sociológica: Centrada en la internalización de normas morales y valores éticos individuales que frenan el delito sin importar la vigilancia externa.

Se resaltó además que los actores con menor capital político o prestigio previo suelen ser los más vulnerables a las tentaciones de la corrupción, al tener menos prestigio que arriesgar en la esfera pública.

La dispersión del poder como garantía de libertad

El episodio concluyó con un mensaje optimista respecto a la convivencia democrática. Frente a la tentación autoritaria, que apela al miedo colectivo para que los ciudadanos sacrifiquen su libertad a cambio de protección, Lo viejo funciona reafirmó que el poder no es intrínsecamente perjudicial cuando se encuentra repartido equitativamente entre las instituciones y la ciudadanía.

«El poder no es malo cuando tiene contrapesos y está distribuido de manera equilibrada en una sociedad democrática», sintetizaron al cierre del programa.

PELADO STREAM

Redacción PeladoStream
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