Trump sufrió una aplastante derrota en las midterms

07:54h

El Partido Demócrata conquistó el control de la Cámara de Representantes y del Senado de Estados Unidos en las elecciones de medio término. El resultado electoral representó un contundente voto castigo a la gestión del presidente Donald Trump. La victoria opositora limitará la capacidad de maniobra del mandatario republicano durante sus últimos dos años de gobierno.

La insatisfacción de los votantes respondió al impacto del costo de vida en los hogares. La inflación anual alcanzó el 3,7% impulsada por el rubro alimentos. El precio del combustible en los surtidores aumentó un 50% como consecuencia de la tensión en Oriente Medio y la guerra contra Irán. El valor del diésel se duplicó y afectó a los sectores agropecuarios.

Las políticas arancelarias, la guerra comercial con China y los operativos de deportación masiva perjudicaron a la agricultura, la construcción y la adhesión del electorado latino.

Donald Trump buscó tomar distancia del resultado tras la jornada electoral. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario escribió: “Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada! Gracias por su atención a este asunto”.

En declaraciones a The New York Times, el presidente manifestó: “Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados”. Sobre la nueva mayoría opositora añadió: “Trabajaremos con los demócratas y esperamos con ganas trabajar con ellos. Probablemente encontraremos una solución”.

Ante la cadena Fox News, Trump afirmó: “Los demócratas hicieron un buen trabajo. Lucharon con eficacia”. En relación a la política exterior, reconoció: “Creo que en parte el resultado se debió a Irán, pero al mismo tiempo, la gente entendió la importancia de lo que he hecho con Irán”.

Sobre el costo político para su liderazgo aclaró: “No lo considero un ataque personal”. El mandatario también publicó la imagen de una gorra roja con la palabra «VETO» y advirtió su intención de bloquear las iniciativas parlamentarias demócratas.

El mandatario republicano responsabilizó al gobernador de Texas, Greg Abbott, por el resultado adverso en su estado y lo calificó como un republicano solo de nombre. Trump expresó además en redes sociales: “Voy a convertirme en un analista político, tanto para bien como para mal sobre las razones por las que estos candidatos ganaron y perdieron”. En paralelo, arremetió contra la cadena Fox News por la caída del 27% en su audiencia y por la difusión de encuestas desfavorables.

La contienda electoral renovó las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 bancas del Senado, 36 gobernaciones y más de 6.100 bancas en legislaturas estatales.

Más de 60 millones de ciudadanos votaron por anticipado, lo que significó un aumento de 15 millones respecto a 2022. Los demócratas revirtieron el mapa político con triunfos en bastiones tradicionalmente conservadores como Texas, Kansas, Iowa, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

En Texas, el demócrata James Talarico conquistó un escaño en el Senado tras vencer al republicano Ken Paxton. En el mismo estado, Gina Hinojosa derrotó a Greg Abbott y fue electa como la primera gobernadora latina. En Kansas, el pastor metodista Adam Hamilton logró una banca en el Senado inédita para su partido desde 1932.

En Carolina del Sur, la pediatra Annie Andrews venció a la republicana Darline Graham, hermana del fallecido senador Lindsey Graham. En Carolina del Norte, el exgobernador Roy Cooper obtuvo el triunfo legislativo. En Maine, Troy Jackson superó a la senadora republicana Susan Collins. En New Hampshire, Chris Pappas ganó una banca y fue el primer hombre abiertamente gay en llegar al Senado estadounidense.

En Georgia, Jon Ossoff retuvo su banca con más del 65% de los votos, mientras que Keisha Lance Bottoms ganó la gobernación y fue la primera mujer negra electa para ese cargo. En Virginia, Mark Warner venció a Bert Mizusawa con el 59% de los votos. En Indiana, JD Ford derrotó a la republicana Victoria Spartz en un distrito donde Trump había triunfado por 17 puntos en 2024.

En Michigan, el médico y doctor en salud pública Abdul El-Sayed derrotó al republicano Mike Rogers y fue electo como el primer senador musulmán en la historia del país. El-Sayed superó una dura interna previa contra Haley Stevens, críticas de sectores opositores e insultos personales del oficialismo.

En contraste, el Partido Republicano celebró en Florida la victoria de Byron Donalds para la gobernación frente a David Jolly, por lo que será el primer gobernador negro de ese estado. Ashley Moody conservó la banca en el Senado ante la demócrata Angie Nixon. Los republicanos también retuvieron escaños en Virginia Occidental, Wyoming y Tennessee.

Los sondeos de boca de urna mostraron un amplio descontento popular. El 39% de los votantes señaló a la economía como su principal preocupación, seguida por el estado de la democracia (32%), la inmigración (14%), la salud (8%), la política exterior (4%) y el crimen (3%). Una encuesta de CNN reveló que el 62% desaprobó la gestión de Trump, mientras apenas el 38% la respaldó. El 70% de los consultados exigió mayor control del Congreso sobre el presidente.

Cerca de seis de cada diez ciudadanos afirmaron que Trump da prioridad a sus intereses personales sobre los de la nación. En el electorado latino, la participación motivada subió al 53%, pero solo el 24% aprobó el desempeño del presidente. Un sondeo de Fox News arrojó que el 87% teme por los precios del combustible y el 68% rechaza la gestión presidencial.

La victoria otorgó el liderazgo demócrata en comités clave del Congreso. Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara baja, afirmó que el movimiento MAGA está “en fuga de costa a costa”. Robert Garcia asumirá el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes y lanzó una advertencia a los republicanos con la frase: “Contraten abogados”. La nueva mayoría parlamentaria podrá bloquear proyectos de ley, frenar la designación de jueces o funcionarios y abrir investigaciones o juicios políticos contra la administración republicana.

El vuelco del mapa político norteamericano constituye una dura derrota para Donald Trump y un dolor de cabeza para el presidente de Argentina, Javier Milei. La pérdida de control republicano en el Congreso estadounidense debilita el esquema de alianzas internacionales de la gestión argentina, construida sobre el alineamiento ideológico directo con Trump. El revés electoral de su principal aliado internacional altera el escenario diplomático de la Casa Rosada y limita el respaldo político en el plano global.

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Redacción PeladoStream
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