P*t0 de m13rd4

09:42h

Esta columna de opinión no es política. O sí. Tal vez sea la más política de todas. Surge a partir de la entrevista realizada el jueves pasado en Pelado Stream con la flamante presidenta del Consejo de la Diversidad de San Juan, Mariana Castro Cánovas, y las reacciones que despertó el clip en redes sociales.

Es paradójico y no tanto que el título de esta columna deba estar escrito con letras y números como para que se entienda, pero no le resulte ofensivo al algoritmo. Ese mismo algoritmo no solo permite sino que, en cierto punto, alienta las expresiones de odio.

De todos los comentarios ofensivos contra Mariana, posiblemente uno sea la síntesis del todo: ‘Frankenstein’, escribió un usuario. No importa quién lo expresó, porque no fue un caso aislado. El agresor, sin darse cuenta, se convirtió en el conejillo de indias de un sociedad que empieza a tantear el nuevo límite de lo políticamente incorrecto.

Lo dijo Mariana, con una valentía notable. Confesó que volvió a tener miedo de salir por la noche, porque hoy es común que alguien le grite en la calle: ‘¡P*t0 de m13rd4!’. Incluso, llegaron a tocarle un pecho.

¿Y cuál ha sido su ofensa? Simplemente su existencia. Así de cruel puede ser el presente.

Tristemente San Juan no es una excepción en Argentina. Ni Argentina es una excepción en el mundo. El avance de las derechas liberales en lo económico pero ultraconservadoras en lo social y lo cultural se sigue plasmando en las urnas de las democracias más consolidadas.

Según Mariana, la agresividad del discurso presidencial en redes sociales habilitó a que los grupos más radicalizados salieran a descargarse con expresiones de intolerancia explícita.

Ya no hay temor a la cancelación. Lo políticamente incorrecto está encontrando nuevos límites. Atacar a la diversidad, súbitamente, quedó asociado a ‘recuperar los valores’.

¿Qué valores son esos? Los de la exclusión. No pasa solamente en lo relativo a la identidad de género. También está sucediendo en otros eslabones de una sociedad que pondera lo individual por sobre lo colectivo. El que puede, puede. Y el que no, que se embrome.

En este modo de pensar se suprime cualquier política de discriminación positiva hacia las mujeres. Si el patriarcado es una mentira de la cultura woke, entonces hay que terminar con ese engaño. Hasta la figura del femicidio fue puesta en tela de juicio. Así llegó este 8 de marzo.

El menosprecio también alcanzó a los jubilados. Es cierto que la vienen pasando mal hace años, que la inmensa mayoría cobra el haber mínimo y la cobertura de PAMI es lamentable. Pero nunca antes se había reprimido una manifestación de adultos mayores frente al Congreso. Un día empezó a ocurrir y provocó estrépito. Luego se repitió y ya no fue tan conmocionante.

Algo similar ocurrió con las personas con discapacidad. Tuvo que intervenir la Justicia a partir de una acción colectiva para restituir las pensiones que fueron dadas de baja de un día para el otro, en honor al equilibrio fiscal.

Todavía siguen suplicando las familias que se implemente la ley de emergencia en discapacidad para aliviar en alguna medida los costos de manutención y acompañamiento.

Y sí, es cierto que el gobierno hoy está en manos de Javier Milei y ejerce la máxima responsabilidad institucional y política en el país. Pero la cosa parece más profunda.

Como diría el politólogo Sergio Guzmán, es un desafío epocal. Si volver a los valores implica soltarle la mano a algunos en el camino, para avanzar solamente los que puedan, eso no es mérito: es privilegio.

Si hablar de justicia social es ofensivo, que sea humanismo entonces. Reconocer al otro como un par. Abrazarlo como un ser humano.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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