07 Sep 18:19h
La prestigiosa Cata de Vinos de San Juan cerró este lunes la recepción de inscripciones para evaluar las muestras de todo el país. El jurado definirá los galardones mediante un riguroso sistema de puntaje que premia la calidad enológica de la Argentina. En este certamen, los competidores se miden bajo estrictos parámetros técnicos para alcanzar las codiciadas medallas de plata, oro y gran oro.
Así lo detalló Mauro Domenech, presidente del Centro de Enólogos de San Juan, en una entrevista concedida este lunes al programa Pelado Stream. El directivo explicó el mecanismo de evaluación y destacó el crecimiento de este concurso nacional, que este año celebra su edición número 38 de manera ininterrumpida.
De acuerdo con la escala oficial de premios, los vinos que obtienen entre 86 y 90 puntos reciben la medalla de plata. Para la medalla de oro, el rango de puntaje se ubica entre los 91 y 94 puntos, mientras que las calificaciones de 95 puntos o más acceden a la máxima distinción de gran oro. Lograr una puntuación de 86 sobre 100 ya representa un gran logro para los productores.
La evaluación técnica está a cargo de un jurado que analiza la vista, el olfato y el gusto de cada bebida. Los evaluadores califican aspectos específicos como la limpidez, el color y la genuinidad del producto. Este proceso, antes volcado en planillas de papel, ahora se realiza de forma digital mediante un programa para teléfonos celulares.
Para garantizar la total imparcialidad y evitar la subjetividad de los paladares individuales, el jurado realiza una degustación a ciegas. Cada botella llega a la mesa envuelta en papel madera con un código alfanumérico único que genera el sistema informático al momento de la inscripción. De este modo, los expertos desconocen la marca o la procedencia del vino que prueban.
El jurado de la Cata de San Juan se organiza en cinco comisiones compuestas por entre siete y nueve integrantes cada una. Las actividades del cuerpo evaluador comienzan este martes con una etapa de nivelación para unificar los criterios técnicos de puntuación. Esta fase se extenderá durante aproximadamente una semana antes de iniciar formalmente las jornadas de cata y puntaje.
La recepción oficial de muestras cerró este lunes 7 de septiembre, fecha elegida para coincidir con el Día del Enólogo tras otorgarse una prórroga al límite original del 4 de septiembre. El concurso ya registra más de 300 muestras inscriptas y se espera el arribo de más ejemplares que viajan desde distintas partes de la Argentina.
El certamen no discrimina procedencias y premia exclusivamente la calidad enológica. En ediciones pasadas, seis vinos alcanzaron la distinción de gran oro: uno de ellos provino de Entre Ríos y los restantes de San Juan. Históricamente, la variedad Malbec sobresale por su excelencia y acapara los máximos puntajes.
Bajo el lema «Donde los valles se encuentran», la edición de este año resalta cómo el terruño influye en las características de esta cepa según el valle de cultivo. Asimismo, en años anteriores, los vinos de estilo naranjo y los naturales se posicionaron como las grandes revelaciones del evento.
La esperada gala final y entrega de medallas está prevista para el 24 de octubre. El resultado se mantiene bajo un estricto secreto profesional; las bodegas premiadas reciben una invitación anticipada que no especifica la categoría del galardón. De esta manera, los productores descubren si obtuvieron medallas de plata, oro o gran oro durante la misma noche de la ceremonia.
La Cata de San Juan nació hace 38 años por iniciativa de profesionales del sector con el objetivo de reivindicar el rol del enólogo y premiar el esfuerzo de la cosecha. Se trata del único certamen de alcance nacional que logró continuidad absoluta a lo largo del tiempo, incluso frente a las dificultades y protocolos de la pandemia.
Durante la entrevista, Domenech compartió detalles de su historia personal. El directivo relató que ingresó al ámbito enológico a los 17 años y se formó en el Instituto de Enología público tras descartar la carrera de veterinaria por cuestiones económicas familiares. De esta institución egresó con el título habilitante de técnico viticultor enólogo.
El profesional recordó con humor su bautismo enológico en la bodega trasladista San Nicolás de la familia Dumandzic. En esa oportunidad, sus colegas Marcelo Ureta y Patricia Sánchez lo pusieron a prueba al pedirle la preparación de levaduras. Al realizar la mezcla lejos de la pileta, las levaduras comenzaron a fermentar y a desbordarse, lo que obligó a Domenech a correr con los baldes y perder la mitad de la preparación en el camino, aunque el vino final resultó un exitoso Bonarda.
El titular de la entidad destacó que la vocación sigue viva en las nuevas generaciones debido a que la vitivinicultura está en el ADN de los sanjuaninos. Además, valoró que se trata de una profesión muy práctica y hermosa que combina teoría y química con el contacto directo con la uva, la molienda y los viñedos. Finalmente, Domenech instó a defender el consumo de vino al recordar que es un alimento nacional y un símbolo de encuentro social.
PELADO STREAM
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