07 Sep 09:37h
Está sucediendo, de manera espontánea o inducida, que el peronismo digital milita en redes la consigna ‘Orrego es Milei’. Y, como todo lo que sucede en redes, importa más la repetición que el sustento o la lógica. De tanta reiteración adquiere verosimilitud.
Si Orrego es o no es Milei, pasa a segundo plano. Se convierte en un facto -como dicen los pibes- por el solo hecho de encontrarse la frase hecha a cada rato en posteos y comentarios.
Esa jugada política, de igualar al gobernador y al presidente aunque todavía sea incierto que puedan conformar una alianza electoral el año próximo, funciona en varios planos. Y, como toda jugada, conlleva su riesgo.
Prima facie, al peronismo le conviene ‘pegar’ a Orrego con Milei porque le permite monopolizar la otra polaridad. Si de un lado están juntos el gobernador y el presidente, entonces la única alternativa en la vereda opuesta es el PJ y sus aliados.
Es, claramente, un intento por romper el escenario de tercios configurado en 2023 y sostenido en 2025 que, por márgenes ínfimos, distribuye posiciones en el podio.
El peronismo necesita ampliar los márgenes y para ello, un lógico primer paso es limpiar el tablero. No es una pelea de tres, sino de dos.
Orrego separado de Milei le permite cosechar algunos votos -es muy difícil estimar cuántos- que jamás podrían optar por el presidente y que, puestos entre la espada y la pared, podrían volver al peronismo.
Orrego solo, con su temperamento moderado y sus políticas de continuidad en materia de obra pública, subsidios al transporte y notebooks para docentes y estudiantes, puede ser digerible para el votante peronista de derecha.
Su historia antikirchnerista le impide al gobernador buscar otro alineamiento nacional que no sea Milei. No hay más que Milei. El resto se evaporó. Juntos por el Cambio se esfumó.
Sin embargo, Orrego no está forzado a cerrar un acuerdo con Milei antes de tiempo. Podría perfectamente llamar a elecciones provinciales entre abril y mayo del año próximo, y dejar lo nacional para octubre. Todo indica que este podría ser un esquema factible.
Si no prospera el entendimiento con los libertarios en lo local, Orrego tendrá que confrontar con el candidato de Karina. Se entiende que el peronismo denuncie desde ahora, con tanto fervor, ‘Orrego es Milei’.
Si ‘Orrego es Milei’, entonces el voto de uno es el voto del otro. Se restan mutuamente. Esta lógica no funcionó de este modo en las elecciones de octubre de 2023 y de octubre de 2025. Pero, cuidado: en ambos casos fueron comicios nacionales.
Las elecciones provinciales, simultáneas con las municipales, tendrán lógica propia. Nunca aisladas del clima nacional, pero lógica propia al fin.
Quien crea que puede predecir elecciones, corre un riesgo altísimo. Pregúntenles a los consultores que proyectaron un batacazo de Fabián Martín el año pasado y terminó segundo, debajo de Cristian Andino, y el desconocido Abel Chiconi logró sumar una banca para La Libertad Avanza.
Habiendo hecho la salvedad acerca del carácter impredecible de las elecciones, hace un mes, el 8 de agosto, el secretario general de la Gobernación, Emilio Achem, dijo en Pelado Stream que no ve lugar para tres en San Juan.
Fue una manera de apurar a los libertarios. Bajo la óptica de Achem, despreciar el acuerdo electoral con Orrego podría dejarlos fuera de la disputa. Quedaría el gobernador de un lado y el peronismo del otro. Los violetas le entregarían a Karina un resultado flojo en la víspera de la presidencial.
Si, como dicen los peronistas digitales, ‘Orrego es Milei’, entonces el acuerdo debería prosperar. Pero, como Orrego no es Milei, la cosa se complica.
No importa. En la lógica de redes lo que se repite adquiere visos de verdad. Y una parte de la campaña se construye de esa manera, en el mundo digital. La otra parte, afortunadamente, se aferra a la realidad. Eso sí, muy, muy cerca de las elecciones. Mientras tanto, es solo un tema de pocos. ¡Bienvenidos los pocos!
PELADO STREAM
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