El bloquismo todavía no terminó de girar

09:50h

¿Le queda margen al bloquismo para girar del kirchnerismo al mileismo? Le queda, por supuesto. De hecho, todavía no llegó al otro extremo, según se desprende de las declaraciones del presidente partidario Luis Rueda, este miércoles en Pelado Stream.

Rueda hizo una inesperada autocrítica. Dijo que se equivocaron al apoyar las políticas nacionales del gobierno anterior, porque «fue un proyecto que no le hizo bien al país».

Ya tomaron distancia del Frente de Todos apenas hubo cambio de gobierno. Consumaron su alianza con Marcelo Orrego en ocasión de las elecciones legislativas de mitad de mandato. Pero nunca hasta ahora se habían permitido esbozar una autocrítica semejante.

La declaración de Rueda vino como anillo al dedo para despejar cualquier duda acerca de su afinidad histórica con el peronismo que gobernó los últimos 20 años la provincia. En particular, su cercanía con Sergio Uñac, que ya no es tal.

El costo de la autocrítica, identificar el Frente de Todos como una equivocación, ya se sintió en redes. Militantes y dirigentes peronistas le pasaron factura al correligionario, lógicamente. Son los gajes del oficio.

Ahora bien, si bien el bloquismo consolidó su alejamiento del peronismo con esta autocrítica, casi sin camino de retorno, el movimiento todavía no se detuvo. Hay margen para que el péndulo termine en el otro extremo de la grieta.

La alianza bloquista con Orrego pudo ser interpretada como un pacto circunstancial. Por eso Rueda necesita enviar señales más nítidas. Es, aparentemente, lo que está haciendo. La sociedad política necesita gestos de confianza. Sobre todo, en la víspera del reparto de candidaturas, donde el bloquismo tiene altas expectativas de no ser uno más.

Como relativo recién llegado, el bloquismo tendrá que imponer sus nombres en un frente que tiene otros socios con mayor antigüedad, como el PRO, la UCR, ACTUAR y Dignidad Ciudadana.

En esta línea, Rueda dejó abierta la puerta para un acercamiento con La Libertad Avanza, siempre de la mano del gobernador. Pero lo hizo con un tono de advertencia que seguramente sonará más desafiante que amistoso para José Peluc.

«Debemos tener todos una cuota de humildad. Nadie debe creerse más que el otro. A nadie le sobra nada», dijo Rueda. Más claro, imposible.

Si los libertarios entienden que pueden competir solos en 2027, el bloquismo les recuerda que la jugada puede salir mal e incluso dividir en beneficio del peronismo. Ojo con esto último.

No se agotaron ahí las advertencias. Rueda dijo además que abrir una mesa de diálogo político con LLA implicaría rediscutir la motosierra. Al bloquismo no le causa gracia que la provincia siga afrontando toda la inversión pública mientras Javier Milei continúa retirando el Estado Nacional de sus obligaciones más elementales.

Es un reproche que hasta ahora no se le escuchó a Orrego. El gobernador justificó las medidas de ajuste como el remedio a los 20 años de kirchnerismo. En el fondo, está cuidando con mano de seda la relación con la Casa Rosada, aunque le complique la gestión en San Juan. El bloquismo se puede permitir este discurso un poco más afilado.

Tiene sentido. Si las cartas parecen echadas y Orrego y los libertarios competirán por separado -pacto de no agresión mediante- entonces el bloquismo puede actuar como astilla para marcar esas sutiles diferencias.

Y una última observación. Si Orrego llegara a cerrar una alianza con La Libertad Avanza, la moneda de cambio serán las bancas en el Congreso. Así están dadas las reglas, según incontables versiones que llegan desde Buenos Aires. En esa hipótesis, el bloquismo tendría que despedirse de la banca que soltó Graciela Caselles en 2023 y resignó Federico Rizo en 2025.

¿Le queda margen al bloquismo para girar del kirchnerismo al mileismo? Le queda, por supuesto. Esta historia continuará.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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