05 Ene 13:17h
La estabilidad de América Latina sufrió un quiebre histórico tras la incursión militar de Estados Unidos en Caracas el pasado sábado. El politólogo Sergio Guzmán, docente e investigador de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), analizó este lunes en el programa Pelado Stream las profundas implicancias del secuestro de Nicolás Maduro.
Según el especialista, el Cono Sur dejó de ser una zona de paz, tras el hito de violencia que no se veía desde la Guerra de Malvinas en 1982. Guzmán advirtió que el fin del multilateralismo puso al mundo en una situación de vulnerabilidad extrema, donde las instituciones internacionales como la ONU o la CELAC quedaron reducidas a un papel decorativo frente a la voluntad unilateral del presidente Donald Trump.
El analista describió el escenario actual como una distopía donde las reglas del derecho internacional quedaron obsoletas. La violación de la soberanía marítima, terrestre y aérea de Venezuela sentó un precedente peligroso para todas las naciones soberanas, especialmente para aquellas que mantienen disputas territoriales.
Guzmán subrayó que el ataque no solo vulneró la libre autodeterminación de los pueblos, sino que también instaló una lógica de fuerza bruta donde el poseedor del armamento más avanzado dicta las normas, ignorando cualquier instancia de diálogo o legalidad compartida.
Un acto de guerra: El petróleo, objetivo explícito
La operación militar fue calificada por el politólogo como un acto de guerra indiscutible. La justificación estadounidense basada en el combate al narcotráfico fue interpretada como una fachada para el control de los recursos energéticos. Trump no ocultó sus intenciones y se refirió al petróleo venezolano como un recurso propio que debía ser recuperado.
Guzmán explicó que esta lógica de «espacio vital» respondió a intereses económicos directos, donde la seguridad de los Estados Unidos se utilizó como excusa para penetrar en un estado soberano y capturar a un mandatario que, aunque cuestionado y calificado como autoritario, fue elegido bajo las instituciones vigentes en su país.
La violencia de esta acción reflejó, para el investigador de la UNSJ, la fase de decadencia de un imperio que se volvió más agresivo ante el ascenso de otras potencias como China.
En este contexto, la lealtad hacia el mandatario estadounidense se volvió puramente utilitaria. El especialista advirtió que figuras políticas que hoy celebran la intervención, como María Corina Machado o incluso mandatarios regionales como Javier Milei, podrían ser descartados rápidamente una vez que dejen de ser funcionales a los intereses de Washington, citando la máxima de que Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses.
Ahora Trump amenaza a Colombia y a Groenlandia
La agresividad de la administración Trump se extendió rápidamente hacia otros puntos estratégicos del globo. El presidente estadounidense lanzó amenazas explícitas contra Gustavo Petro en Colombia, sugiriendo que podría ser el próximo objetivo bajo acusaciones similares a las que pesaron sobre Maduro.
Al mismo tiempo, puso sus ojos sobre Groenlandia, territorio perteneciente al Reino de Dinamarca, bajo el argumento de necesidad estratégica frente a la presencia de Rusia y China. Esta expansión de las amenazas hacia aliados de la Unión Europea representó una escalada de imprevisibilidad que puso en alerta a todo el sistema diplomático global.
América para los americanos: ¿Qué es la doctrina Monroe?
Guzmán explicó que el resurgimiento de la Doctrina Monroe fue el eje ideológico de estas acciones. Originada en 1823, esta política sostenía que cualquier intervención europea en América sería vista como un acto de agresión contra Estados Unidos.
Sin embargo, el politólogo aclaró que la reinterpretación actual de «América para los americanos» significa, en la práctica, América para los estadounidenses. Bajo esta visión, el continente es considerado el «patio trasero» de Washington, un reservorio de recursos naturales como el litio en el Triángulo del Litio o el agua y la energía en la Patagonia argentina y chilena.
Ante este panorama de realismo puro y fuerza militar, la figura de Brasil y el liderazgo de Lula da Silva emergieron como una de las pocas alternativas para intentar reconstruir un frente multilateral. Aunque la región se encuentra dividida políticamente, el peso económico y diplomático de Brasil podría servir como un paraguas de contención frente a la avanzada unilateral.
Guzmán concluyó que la integridad territorial fue vulnerada de manera inaceptable y que el futuro de la región dependerá de la capacidad de respuesta colectiva ante un poder que ya no conoce de pudores ni de diplomacia tradicional.
PELADO STREAM
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