Spoiler: Uñac y Gioja terminarán juntos

09:55h

La foto que ilustra esta columna de opinión es o fue fundacional. Se tomó en el Auditorio Juan Victoria el 10 de diciembre de 2015, cuando José Luis Gioja le entregó el poder a Sergio Uñac. Fue la piedra basal de la relación que definió el futuro del peronismo sanjuanino por la próxima década. Y contando.

Las tensiones entre ambos nunca se resolvieron, pero aprendieron a administrar la confrontación. Y, en ese juego de dos, al resto se le volvió imposible penetrar. Por eso empezaron a brotar inquietudes de renovación.

El 2027 presentará una oportunidad para valorar hasta dónde se consuma ese pretendido recambio o todo sigue más o menos en los carriles establecidos por Uñac-Gioja en aquel abrazo de diciembre de 2015.

La intendenta caucetera Romina Rosas, tal vez sin querer, abonó esta mirada este martes en Pelado Stream. No solo se reconoció uñaquista, sino que reconoció al giojismo como la otra pata imprescindible del peronismo. Sin eufemismos.

Con habilidad, Rosas sostuvo que en la disputa uñaquismo versus giojismo no existen ‘ni héroes ni villanos’. Fue una declaración acorde a esta víspera de año electoral donde el peronismo no necesita más rupturas sino puentes para unir lo que apenas lograron juntar en 2025.

Lo dijo el dirigente justicialista Rogelio Mallea el viernes en Pelado Stream. El año pasado lograron juntarse: unidad es otra cosa.

Los términos del acuerdo electoral 2027 serán mucho más complejos que en 2025, por la magnitud de lo que está en juego: desde la gobernación hasta la última de las concejalías. Y sí, de paso, otra vez las bancas en el Congreso.

¿Quiénes se terminarán sentando para diseñar el esquema? ¿Quién ocupará la cabecera de la mesa?

Hay un contraste marcado entre los berrinches off the record y lo que luego sucede públicamente. Dirigentes que acuden ante el llamado de Uñac luego rezongan en voz baja y aseguran que ya no conduce. Pero vuelven a acompañarlo ante la menor señal de convocatoria.

Con Gioja pasa algo semejante. Menguado su poder territorial, sigue siendo un actor poderoso por historia y por vínculos. Sigue siendo, ante todo, el contrapeso de Uñac en la dinámica interna del peronismo.

¿Acaso los intendentes no juegan? Por supuesto que sí. Pero todavía ninguno se atrevió a romper esta dinámica que reina en el PJ desde el 2015 en adelante. Acaso el único que se haya atrevido fue Carlos Munisaga, aunque con mucho recato.

Munisaga estrechó vínculos con Fabián Gramajo precisamente para poner en valor su peso territorial desde Rawson y Chimbas. Pretenden juntar espalda con espalda para que Uñac y Gioja deban considerarlos como pares a la hora de decidir.

La pregunta es si Munisaga y Gramajo serán capaces de traccionar otras adhesiones. Ahí está la clave. Liderar estructuras es lo que sostiene a Uñac y a Gioja en la cúspide del peronismo, sin importar que ninguno de los dos esté en la conducción partidaria. Eso, a esta altura, es lo de menos.

Rosas, asumida como uñaquista, actúa bajo una estrecha coordinación con Uñac. Por lo tanto, cuando este martes sostuvo en Pelado Stream que en la interna no hay héroes ni villanos, debió interpretarse como un gesto de conciliación. No de ella en persona, sino del espacio que integra.

A este periodista no le corresponde concebir profecías. No es necesario tampoco. Basta con observar la línea histórica de los últimos 10 años para entender que -alerta de spoiler- Uñac y Gioja terminarán juntos.

Y eso significa mucho, mucho más que un acuerdo electoral de circunstancia. Va más allá. Es, también, un eventual pacto de gobernabilidad.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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