16 Sep 16:32h
Por primera vez desde 1999, los titulares del poder político de Escocia, Gales e Irlanda del Norte coinciden en sus proyectos separatistas y suscribieron un memorándum para pedir al Parlamento británico una futura modificación constitucional que abra el camino a la independencia. El politólogo Sergio Guzmán, docente e investigador de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), analizó el alcance de este acontecimiento político este miércoles en Pelado Stream.
Guzmán aclaró que este acuerdo representa una señal política sin obligatoriedad ni carga punitiva. A pesar del impacto mediático, el especialista enfatizó que el Reino Unido no se va a fragmentar debido a importantes barreras jurídicas e institucionales. Por un lado, las corrientes independentistas dentro de cada nación representan minorías que oscilan entre el 35% y el 45%, con su punto más alto en Escocia. Por otro lado, la legislación exige que el Parlamento británico en Londres —donde no existe mayoría separatista— autorice cualquier consulta popular o referéndum, requisito que también aplica para Irlanda del Norte.
En su explicación conceptual, el investigador precisó que Inglaterra no equivale a Gran Bretaña, sino que constituye una de las cuatro naciones de ese Estado soberano junto con Gales, Escocia e Irlanda del Norte. Las tres últimas son unidades autónomas con representantes en el palacio de Westminster, pero carecen de soberanía propia.
Asimismo, diferenció a Irlanda del Norte de la República de Irlanda, la cual sí es un Estado independiente integrado en la Unión Europea, separado tras los acuerdos de Viernes Santo que pusieron fin a los enfrentamientos históricos entre católicos y protestantes.
El surgimiento de esta iniciativa separatista ocurre en un contexto de marcada debilidad para el gobierno de Londres. La administración británica enfrenta severas dificultades económicas, las consecuencias insatisfechas del Brexit y la reciente asunción de un nuevo primer ministro hace apenas dos meses.
A este panorama se suman las exigencias para elevar la participación bélica en Medio Oriente y la presión de Donald Trump, quien realizó declaraciones sobre una hipotética reunificación irlandesa poco después de su visita a Gran Bretaña. Según Guzmán, la postura del exmandatario estadounidense ignora el funcionamiento diplomático e intenta forzar la colaboración militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La discusión británica guarda una vinculación directa con el principio de autodeterminación de los pueblos. Mientras el poder central de Londres rechaza ese principio a nivel interno por falta de aval parlamentario, lo utiliza de forma selectiva en otros escenarios. Guzmán remarcó que dicho concepto no resulta aplicable a las Islas Malvinas porque no constituyen un territorio autónomo con una nación histórica propia, a diferencia de Escocia o Gales.
De acuerdo con la Resolución 2065 de las Naciones Unidas —promovida en la gestión del presidente Arturo Illia—, Malvinas figura en la lista de territorios no autónomos catalogados bajo una situación colonial especial con una disputa bilateral entre dos Estados.
Por último, el docente de la UNSJ cuestionó la orientación de la política exterior argentina y su distanciamiento de los organismos multilaterales. Guzmán tildó de «oportunista» el intento del gobierno nacional por alinearse con la retórica de Estados Unidos a costa de una causa de alto valor patrimonial para la sociedad argentina.
En ese marco, denunció la llegada reciente de 120 marinos estadounidenses a Ushuaia para pernoctar en una base militar argentina sin la debida aprobación del Congreso Nacional. El politólogo concluyó con un homenaje a los 649 héroes fallecidos en la guerra —entre los cuales se cuentan 23 sanjuaninos y 21 caídos en el crucero General Belgrano— y advirtió que el desmantelamiento de estas concesiones estratégicas requerirá un extenso período para su reversión.
PELADO STREAM
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