28 Jul 09:13h
Hay un dato clave que no podrían ignorar los estrategas de la campaña que está despuntando por estas horas, aunque todavía no haya candidatos. O estén apenas sugeridos, pero ninguno haya sido oficializado por razones obvias.
Ese dato clave es que, más que votar ‘a favor de’, el argentino vota ‘en contra de’. Es más que una presunción. Está medido. Y los valores vigentes indican dos cosas:
1- Que Javier Milei condensa un nivel de rechazo equiparable al del kirchnerismo.
2- Que, como los votos negativos están muy parejos, hay final abierto para el 2027.
Según una encuesta de la consultora Proyección, realizada en todo el país entre el 1 y el 10 de julio de 2026, Milei tiene circunstancialmente 2,6 puntos negativos por encima del kirchnerismo.
Ojo con las reacciones anticipadas, ya sean de cólera o de festejo. Es una encuesta y, por lo tanto, funciona como una foto. La película está en pleno desarrollo y hasta octubre del año que viene falta una eternidad.
De acuerdo a esta encuesta, el voto anti-Milei alcanza el 40,1%, contra el 37,5% del voto antiK o anti-peronista.
En esta polarización consumada, no hay mucho margen para terceras fuerzas. Ni para la moderación.
La lectura es muy simple. Alrededor del 40% de los electores en todo el país, incluida San Juan, esperan escuchar de sus candidatos un mensaje sin medias tintas en contra de Milei o en contra del peronismo/kirchnerismo. Moderados, afuera.
Se entiende entonces el entusiasmo del orreguismo por acercar posiciones con La Libertad Avanza. Más allá de las diferencias que existen entre ambos modelos, los une el mismo hilo conector. Están juntos, de hecho, en el sector del antikirchnerismo. Fin.
Por lo tanto, tiene razón el vicegobernador Fabián Martín cuando dice que competir separados con La Libertad Avanza sería dividir el voto no-peronista. No es un instinto. Está medido.
Y es cierto, también, como dice el diputado libertario José Peluc que en política 2+2 no siempre es igual a 4 porque más allá de la coincidencia en el antikirchnerismo quedan todavía muchas diferencias entre Milei y Orrego. Pero el escenario no admite imaginar que los tercios vayan a extenderse de manera perpetua.
Si fueran divididos Orrego y Milei al 2027 aquí en San Juan, entonces entrarían en competencia implícita por el voto anti-K. Alguno terminaría desplazando al otro en esa compulsa. El año pasado La Libertad Avanza quedó en tercer lugar con un interesante 26%, pero debajo del Frente X San Juan.
El dato del voto anti es también muy valioso del otro lado de la grieta. Quien quiera encabezar la fórmula peronista -sea Cristian Andino o cualquier otro- tendrá que confrontar abiertamente con Milei y, si hay alianza, también con Orrego.
Y una cosa llevará a la otra. El candidato peronista también tendrá que poner la cara y la espalda para enfrentar los azotes de la campaña antiK. Quien imagine que podrá gozar de las mieles del voto anti Milei sin pagar costos, se equivoca.
Y sí, habrá quienes imaginen una campaña sanjuanina lo suficientemente alejada de la grieta nacional como parar crear un microclima provinciano, ajeno a estas especulaciones. No se hagan los rulos, como dijo CFK alguna vez.
No hace falta ser adivino para anticipar una guerra del miedo. Miedo al regreso del kirchnerismo, de un lado. Miedo a la profundización y costos del modelo libertario, del otro lado.
Todo lo que suceda en adelante estará inscrito en estos ejes. Por supuesto habrá propuestas y factores propios de la idiosincrasia sanjuanina. Pero todo terminará siendo interpretado en clave anti. O en clave de miedo.
PELADO STREAM
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