Ramiro Soler: El pibe que persiguió su sueño y tocó con Divididos

17:20h

El escenario del Estadio Aldo Cantoni fue testigo este último fin de semana de un hito que marcó para siempre la vida de Ramiro Soler: tocar junto a Divididos. En una entrevista cargada de emoción realizada este miércoles en vivo en Pelado Stream, el músico sanjuanino repasó su camino de resiliencia, desde las amonestaciones escolares por «ruidos molestos» hasta compartir escenario con sus ídolos de la infancia.

La oportunidad nació de su vínculo con Catriel Varela, baterista de la «Aplanadora del Rock», con quien grabó una sesión experimental uniendo la batería tradicional con sus característicos tubos de PVC. Lo que comenzó como una invitación a abrir el show en su tierra natal terminó en una colaboración completa sobre las tablas. «Para mí ya era el sueño cumplido de tocar con Arnedo, con Mollo, con Catriel; yo los escucho desde muy chiquito», confesó Soler, quien aún procesa la descarga de adrenalina de aquel sábado.

La historia de Ramiro es la de una vocación ineludible. «No tengo un recuerdo de mi vida sin dos palitos en la mano», recordó, señalando a su abuela Loli como la «culpable» de regalarle sus primeras baquetas a los seis años. Ese impulso lo llevó a abandonar la escuela secundaria ante la falta de comprensión de los docentes y, a los 18 años, a emigrar a Córdoba con lo puesto para probar suerte.

Sin embargo, el camino hacia el reconocimiento no fue lineal. Soler admitió haber pasado hambre y haber intentado abandonar la música en tres ocasiones. «Soy un reincidente», bromeó, aunque aclaró que esas crisis le dieron una profunda empatía por el prójimo. Uno de los momentos bisagra ocurrió cuando, tras decidir dejar el arte para trabajar como mozo, un cliente lo reconoció por su paso por la televisión: «Renuncié al laburo esa misma mañana… nunca más voy a decir dejo la música; es mi cable a tierra».

A pesar de la visibilidad que le dio su paso por Talento Argentino, Ramiro se mantiene fiel a su esencia callejera y a su identidad sanjuanina, rechazando «vender historias tristes» para ganar rating. Para él, la música no es solo un oficio, sino su existencia misma: «Pueden recortar lo que quieran, pero me tienen que cortar las manos para que deje de tocar».

Hoy, con 32 años y la satisfacción de haber pisado el escenario más importante de su provincia junto a leyendas del rock, Soler solo aspira a ser recordado como el artista que lo dio todo por su sueño. «Si yo me muero mañana, me voy tranquilo que yo lo di todo», concluyó conmovido ante la audiencia de Pelado Stream. Agradecido por el cariño de su gente, el pibe de los tubos demostró que, a veces, la panza y el instinto llevan exactamente a donde uno siempre soñó estar.

PELADO STREAM

Redacción PeladoStream
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