El riesgo kuka o el carbón de la maquinaria libertaria

09:26h

‘Puedo estar equivocado y que las cosas no salgan bien. Ni aún así el kirchnerismo es una opción. La gran mayoría de los argentinos saben que el kirchnerismo es el infierno’, dijo el ministro de Economía Luis ‘Toto’ Caputo en un evento con empresarios brasileños hace poco más de un mes, aunque el clip se viralizó esta semana.

Fue un mensaje político alineado con el discurso que llevó al poder al presidente Javier Milei y que lo sostiene al mando dos años y medio después. Tiene un nombre corto y eficaz, con alta circulación en redes sociales: ‘riesgo kuka’.

Es notable que el ministro Caputo amita que el rumbo puede estar errado y que las variables de la economía no terminen satisfaciendo las expectativas, como de hecho sucede en un amplio espectro de la industria y el comercio. Es decir, en los sectores más dadores de empleo registrado.

Pero el gobierno libertario tiene un último recurso, que siempre fue el primer recurso también: el miedo al pasado. Mantener vivo ese fantasma, alimentar permanentemente la grieta es el carbón que mueve la maquinaria del gobierno.

Haberse apoderado de la bandera antiK le permitió a Milei y su belicosa militancia digital desplazar a Mauricio Macri. El expresidente logró inocular su influencia en varios estamentos del gobierno, pero siempre subordinado al humor de los hermanos Milei. De Karina, particularmente.

Subestimada por su inexperiencia política y sus antecedentes de tarotista y repostera, la Secretaria General de la Presidencia demostró que no le tiene miedo al ejercicio del poder.

Su referente más cercano en San Juan, José Peluc, recitó perfectamente el liberto libertario hace exactamente una semana aquí en Pelado Stream: ‘La gente no quiere que vuelva el kirchnerismo’. Fue su respuesta ante la pregunta incómoda sobre la caída de Milei en las encuestas.

A diferencia de Karina, Peluc no es ningún recién llegado a la política. Por lo tanto, no puede negar el deterioro del presidente en la opinión pública. No es necesario negarlo. Le alcanza con trazar una proyección optimista hacia el mediano plazo.

Ese pronóstico dice que lo peor ya pasó y que del otro lado solo hay kirchnerismo. La pregunta razonable es si la gestión libertaria no terminará reconciliando a una parte del electorado, la parte más asfixiada por la motosierra, con el recuerdo de Cristina.

El mensaje de Caputo hacia los empresarios brasileños fue dirigido, en realidad, a un auditorio mucho más delicado: los mercados internacionales que hasta ahora han sostenido y elogiado a más no poder el modelo libertario de Milei.

Esta semana la agencia Moody’s mejoró la calificación argentina pero lo hizo con una advertencia, ante la posibilidad de que el año que viene el presidente sea derrotado y vuelva el ‘intervencionismo’ estatal.

Como se puede apreciar, la narrativa es idéntica dentro y fuera del país. Hay un alineamiento absoluto entre Caputo, Moody’s, el FMI y la Casa Blanca que, no obstante, depende de algo tan inmanejable como el voto popular.

Milei llegó al poder en un momento de furia social por la inflación galopante derivada de la pandemia, la guerra en Ucrania y la sequía histórica, entre otros motivos. El outsider logró capitalizar ese descontento ante el nuevo fracaso de la política tradicional. En 2027 no será lo mismo.

El presidente tendrá que rendir cuentas acerca de lo que hizo y, más allá del Excel, importará el bolsillo de cada familia, de cada laburante. Ahí está la masa crítica que define cada elección.

Entonces los fantasmas se harán a un lado. Los intereses de los mercados financieros también. La gente votará lo que tenga ganas de votar. Por ahora las consultoras solo son capaces de predecir un escenario súper polarizado. Y un final abierto.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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