No se enojen con Mateo, el pibe libertario

09:04h

Se llama Mateo Zabaleta, tiene 22 años recién cumplidos y es el referente señalado por La Libertad Avanza como el más representativo de su generación en San Juan. Hay que escucharlo entonces, para entender por qué los varones jóvenes son los más fieles a Javier Milei.

Como dice el refrán popular: el que se calienta, pierde. No se enojen con Mateo. Escúchenlo. Traten de entender cómo fue que Milei ganó en 2023 y, después de dos años de ajuste brutal sigue enamorando a un tercio del electorado.

La salida fácil sería achacarle este fenómeno a la desinformación construida por los medios hegemónicos y al aparato montado en redes sociales, donde el algoritmo suele premiar las expresiones de extrema derecha y las multiplica sin pudor alguno.

La salida fácil sería tildar a Mateo de desinformado o ignorante, como de hecho sucedió en las redes de Pelado Stream. Sería una equivocación grave tacharlo, cuando viene de participar de una campaña exitosa y, contra todo pronóstico, este grupo militante logró una banca más en el Congreso para Abel Chiconi.

El economista y consultor liberal Ricardo Arriazu fue lapidario con el votante libertario promedio, al definirlo como ‘varón, joven, pobre y que no entiende nada’. Definiciones menos ofensivas dieron otros encuestadores que igualmente coincidieron con esta afirmación: varones jóvenes son el principal activo de Milei en las urnas.

Mateo sostuvo algunos argumentos muy discutibles. Los repitió con la convicción que lo que leyó una y otra vez en la pantalla del celular. Fin.

Dijo, por ejemplo, que Milei bajó la deuda pública, sin importar la enorme toma de créditos de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional.

Dijo también que conoce a una persona que se hizo pasar por ‘no binaria’ solo para cobrar un plan social. Y que en vez de la Asignación Universal por Hijo debería haber trabajo para que cada familia pueda sostenerse sin la intervención del Estado. Y que hay que confiar en la reforma laboral.

Cuando la entrevista se puso un poco más inquisitiva, la respuesta recurrente fue: ‘tanto no sé’. Por eso Mateo luego recibió una ola de ataques en las redes de Pelado Stream. Pero es un error descalificarlo. Antes hay que desmenuzar el afecto que generó Milei en los jóvenes, que antaño supieron generar Néstor y Cristina o Carlos Menem o Raúl Alfonsín o Juan Domingo Perón.

Está conceptualizado por los grandes autores de las Ciencias Políticas desde hace tiempo. Max Weber definió la autoridad carismática como esa que surge cuando un grupo reconoce en su líder ‘cualidades extraordinarias’. Entonces depositan en él todas las expectativas salvadoras en momentos de crisis.

¿Crisis? La que dejó el Frente de Todos. ¿Excepcionalidad? Es todo lo que representa Milei. No hace falta mucho análisis para entender el cuadro completo.

Weber afirmó que el liderazgo carismático se basa en un lazo inmediato, no institucionalizado. Milei lo construyó a través de las redes. Sin los formatos tradicionales. Así generó ese lazo emocional que trasciende lo racional.

Mateo, sin saberlo, le dio materialidad a este vínculo afectivo. Dijo que Milei llamó su atención cuando empezó a aparecer como columnista y recibía el bullying de muchos. ¿Por qué se reían de un sujeto que había estudiado y al menos aparentaba conocer mucho de economía? Esa victimización de Javier despertó la identificación con toda una generación también maltratada.

La ‘década ganada’ no es ni siquiera un recuerdo para Mateo o para sus pares. El gobierno de Cristina terminó en 2015, cuando este joven libertario y nieto de un abuelo justicialista tenía apenas 10 años de edad. Todo lo que recibió fue el mensaje de Cambiemos en adelante. Cristina chorra. Cristina presa. Argentina se hundió por los 70 años de gobiernos peronistas, aunque las cuentas históricas no cierren ni a palos.

Mauricio Macri los defraudó. El regreso de Cristina, con Alberto Fernández como caballo de Troya, fue una experiencia fallida. Milei fue el emergente de la diferencia, de lo disruptivo. No importa que su modelo haya salido del manual de José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de la dictadura. No importa que la receta haya fracasado una y otra vez. Nada de eso interesa.

A modo de conclusión: hay dos alternativas. Una es mandarlo a Mateo a estudiar, increparlo, descalificarlo. La otra es escucharlo, entender que lo que dice, aunque discutible, dudoso y distorsivo, es genuino. No es un cínico que cambió de camiseta. Está convencido.

Algo hizo Milei, de alguna manera conectó Milei con los Mateos de la vida. Y el resto, como dicen los libertarios: ‘no la ven’.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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