Le diagnosticaron diabetes a su hijita y hoy ayuda a otras familias que pasan por el mismo trance

13:41h

El impacto de recibir un diagnóstico de Diabetes Tipo 1 en su hija de tres años y medio transformó la vida de Juan Pablo Ariza y lo llevó a convertirse en un pilar fundamental de la Fundación Sanjuanina de Diabetes Infantil (FUSADIN). Ariza, actual secretario de la fundación, compartió en Pelado Stream su historia personal, la cual sirve de ejemplo y contención para las familias que comienzan a transitar el complejo camino de la diabetes infantil, una condición que, en el estado actual del conocimiento, es irreversible y autoinmune. Su experiencia, que comenzó con la confusión y el miedo que trae el «debut diabético», hoy se traduce en una misión de apoyo y educación comunitaria.

La vida de Ariza y su familia dio un giro cuando su hija comenzó a manifestar una serie de síntomas que, si bien aislados parecían comunes, al apilarse llamaron la atención de sus padres y pediatra. La niña padecía pérdida de peso y energía, desgano (una niña que no quería jugar) y un aumento drástico en la necesidad de beber y orinar. Esta «iluminación» que los llevó a una consulta temprana fue crucial.

Los análisis confirmaron una glucemia elevada, lo que condujo a una inmediata internación, pero la rápida detección fue clave para que no se desatara una crisis. Ariza relató el shock de enfrentarse a lo desconocido, que implicó no solo asimilar la noticia sino también someterse a una intensa capacitación para administrar la insulina, hacer las mediciones y entender la nueva vida estructurada que exigía la diabetes, un proceso que demoró más el alta que la propia recuperación de la niña.

La clave de un tratamiento exitoso, según aprendió, fue que toda la familia se acopló al nuevo régimen, convirtiéndose en un «equipo» para llevar adelante la condición.

Este camino vivido personalmente es el motor que impulsa el trabajo de FUSADIN, una entidad sin fines de lucro que fundó un grupo de padres en 2013 con el objetivo de llenar los vacíos educativos y emocionales que experimentan las familias. Según Ariza, al momento del diagnóstico, el paciente y sus allegados no pueden ser «bombardeados» con toda la información, y es allí donde la fundación interviene para brindar contención y educación constante.

Aunque tradicionalmente la diabetes tipo 1 solía detectarse en la adolescencia, Ariza indicó que hoy la edad de debut ha bajado drásticamente, atendiendo incluso a bebés de meses, mientras que también aparecen casos en adultos de una variante similar.

Esta condición debe distinguirse de la diabetes tipo 2, que es la más común y se desencadena por malos hábitos alimentarios, siendo reversible si se revierten las conductas sedentarias y se adoptan hábitos saludables. No obstante, advirtió con preocupación que la diabetes tipo 2 también se está manifestando en niños y adolescentes con sobrepeso, lo que constituye un «terrible» problema de salud pública.

En el mes de la concientización de la diabetes, Ariza aprovechó el espacio para dar a conocer la delicada situación económica que atraviesa FUSADIN. Al igual que otras fundaciones, la institución depende de los aportes de las familias y de donaciones de comercios, pero la crisis económica actual redujo los ingresos al punto de que hoy apenas alcanzan a cubrir los gastos básicos de funcionamiento, como los honorarios de los contadores necesarios para mantener la personería jurídica.

El vocero señaló que, si bien administran «miserias», estas deben ser rendidas, y no existe un margen de dinero para poder desarrollar actividades educativas o recreativas esenciales. Por ello, hizo un llamado a la conciencia y la solidaridad, pidiendo a la comunidad un aporte mínimo, haciendo la comparación con el costo de una gaseosa al mes, para que la fundación pueda seguir funcionando y cumpliendo su vital tarea de acompañar a las familias que enfrentan el «baldazo de agua fría» del diagnóstico.

PELADO STREAM

Redacción PeladoStream
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