21 Sep 09:52h
La inclusión de Marcelo Orrego en la selección de 12 gobernadores convocados para viajar a la Argentina Week en París indica que la Casa Rosada quiere cuidar el vínculo político con estos mandatarios dialoguistas, aunque sea más por necesidad que por vocación.
Javier Milei necesita imperiosamente el respaldo parlamentario de los gobernadores que, como Orrego, le permitieron avanzar en algunas leyes centrales para su administración. Pero el punto pendiente, a esta altura, es la contraprestación que el gobierno nacional ofrece a cambio.
No será un alivio económico. Eso está tan asumido por Orrego que diseñó fuentes de financiamiento propio para sostener la obra pública, ya sea emitiendo deuda pública por hasta 600 millones de dólares o firmando un acuerdo con Vicuña por 250 millones de dólares de manera anticipada.
Si no es económica la contraprestación a cambio del apoyo parlamentario que necesita Milei, el paso siguiente sería un acuerdo de carácter político. Y aquí se abren dos vías, por lo menos.
La primera es sondear un acuerdo electoral para 2027. Compartir listas en el reconocimiento de que la división sería funcional al peronismo que acecha tanto en lo nacional como en lo provincial.
Si no fuera posible la confluencia en un frente entre orreguistas y libertarios, la segunda posibilidad sería un pacto de no agresión o de no interferencia. Sería un acuerdo muy vidrioso, porque resultarían muy difusos los límites.
En San Juan los libertarios siguen abriendo sedes partidarias en todos los departamentos, con la intención de construir una estructura piramidal que tribute a la reelección de Milei. Les interesa lo provincial, por supuesto. Pero la primera intención es trabajar para el segundo mandato del presidente.
Esa prioridad puede ser compatible con un pacto de no agresión con Orrego. Si no pudieran conformar una alianza entre ambos sectores, La Libertad Avanza podría competir privándose de cuestionar las políticas del gobernador. ¿Podría? ¿Una campaña se puede diseñar sin mencionar al adversario?
Podría interpretarse que a Orrego le serviría más que los libertarios no interfieran, antes que cederles espacios en la próxima conformación de gobierno, condición elemental de todo acuerdo electoral. Pero como todo esto está en el aire y hay una multiplicidad de factores en juego, se abrió un paréntesis hasta fin de año.
Ese paréntesis puso en pausa el nuevo régimen electoral nacional en el Congreso. Pese a que Orrego ya manifestó su voluntad de acompañar la eliminación de las PASO, los libertarios tienen dificultades para sumar otras adhesiones.
Mientras no estén claras las reglas de competencia en lo nacional, tampoco habrá definiciones en lo provincial. Ese es el gran resorte que le queda a Orrego para compensar tratos.
El Código Electoral de San Juan puede ser más o menos amigable para la conformación de alianzas. Aunque La Libertad Avanza se muestre muy arisca a la integración de frentes, en pos del purismo y de cortar lazos de dependencia, las encuestas indican que para continuar en el poder hará falta mucha habilidad política.
El gesto del presidente -o de Karina- de convocar a Orrego para la gira por París es indicativo de esta necesidad de fortalecer vínculos. Para el gobernador será importante integrar la comitiva oficial, en busca de inversiones europeas para la provincia. Pero sería ingenuo pensar que todo será solo una movida por la economía. De ninguna manera.
A esta altura, hay un clima de tensión expectante, de ambos lados. El gobierno provincial se siente mucho más fuerte que el nacional aquí en San Juan. Pero la división del voto no peronista o antikirchnerista genera preocupación.
El diseño del 2027 pone a unos y otros, orreguistas y libertarios, a medir cuidadosamente los próximos pasos rumbo a un acuerdo. Los términos de ese entendimiento pueden ir desde la alianza total, con las concesiones que eso implica, hasta un pacto de no agresión, aunque en campaña ese compromiso se vuelva inmanejable.
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