La victoria de Zamora podría aliviar a Orrego

09:23h

En clima preelectoral, un comicio municipal adquiere un calibre superlativo, aunque poco tenga que ver con el resto del territorio nacional. Hecha la salvedad, la victoria arrasadora del Frente Cívico por Santiago, el partido que lidera Gerardo Zamora, en los 26 departamentos de Santiago del Estero, podría aliviar a Marcelo Orrego.

Dicho así parece un disparate. Pero no lo es.

Que el electorado santiagüeño ratifique el rumbo y revalide la hegemonía zamorista implica darle la espalda no solo a Javier Milei sino, especialmente, a los vientos que soplan desde Buenos Aires.

De este modo, Santiago del Estero acaba de demostrar que se puede separar una cosa de la otra, lo provincial de lo nacional. Por supuesto nunca será automático. Tendrán que confluir una serie de factores.

El caso de Zamora es digno de estudio. Su hegemonía se parece bastante a la de Gildo Insfrán en Formosa, salvo que Zamora no ha sido reelecto ininterrumpidamente en primera persona sino que fue intercalando con su esposa, Claudia Ledesma Abdala, y el actual gobernador Elías Suárez.

La diferencia con San Juan salta a la vista. Aquí Orrego está transitando apenas su primer mandato y el año que viene tendrá que enfrentar su primer plebiscito real, después del inquietante resultado de las legislativas de 2025.

El año pasado al oficialismo orreguista le tocó quedar en segundo lugar debajo del peronismo y pero por encima de los libertarios. Fue un comicio atravesado por lo nacional, en el que jamás estuvo en juego el gobierno provincial. Pero la campaña orreguista intentó llevar la discusión a ese plano. La estrategia no resultó.

El 2027 será diferente porque recién entonces llegará a hora de votar por lo estrictamente provincial. Y lo municipal. Desde ese punto de vista, se entiende y se justifica que Orrego esté haciendo planes de desdoblamiento para escapar todo lo que pueda de la disputa presidencial.

Esa confrontación entre Javier Milei por un lado y el peronismo -ya sea Axel Kicillof o no- por el otro, dejaría al orreguismo muy tensionado y en riesgo de quedar afuera de la polarización. Mucho más si no termina acordando con La Libertad Avanza.

El remedio aparente para mitigar esa polarización que amenaza con perjudicar al gobierno provincial es despegar mucho las elecciones sanjuaninas de las nacionales.

Por eso el caso de Zamora en Santiago del Estero debería ser inspirador para el oficialismo sanjuanino. No es el único, por cierto. Hay que mencionar también al cordobesismo, una versión de peronismo autónomo del porteñocentrismo que encarnaron José Manuel de la Sota, Juan Schiaretti y hoy Martín Llaryora.

Emulando a los yankees y su ‘américa para los americanos, en esta ocasión sería ‘Córdoba para los cordobeses’. A Orrego el slogan le queda servido en bandeja: ‘San Juan para los sanjuaninos’.

De vez en cuando el oficialismo local saca chapa con el carácter provincial de Producción y Trabajo, el partido que fundó Roberto Basualdo hace 20 años y que llegó al poder por primera vez en 2023.

Ese carácter local debería empoderar a Orrego, si siguiera el modelo de Zamora.

Por supuesto, los santiagueños sabrán juzgar también el éxito de la gestión zamorista. No todo es política, importan los resultados en el día a día. Pero olvidar la política tampoco es aconsejable. Pregúntenle a Zamora.

En cualquier caso, Orrego no anticipará ninguna jugada. El desafío será conducir muy finamente la relación con la Casa Rosada. Hay una puerta abierta para confluir con La Libertad Avanza. Pero es solo eso, una oportunidad.

La prudencia aconseja dejar correr el tiempo. Pero esa cuenta regresiva comenzó. Es impostergable el debate del nuevo Código Electoral de San Juan. Ahí habrá, necesariamente, coordenadas para descifrar las intenciones del gobernador: plazos y condiciones.

La victoria de Zamora no podría quedar al margen del análisis, justo cuando Orrego termina de delinear las reglas del 2027.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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