31 Jul 09:52h
Al bloquismo se le encendió un alerta con Javier Milei. Funciona automáticamente como el sistema inmune que tiene el partido de la estrella para sobrevivir a lo largo de la historia, tejiendo y destejiendo alianzas de acuerdo a la coyuntura.
Los anticuerpos bloquistas empezaron a reaccionar.
El partido centenario que logró entenderse con Juan Domingo Perón, con Leopoldo Fortunato Galtieri, con Raúl Alfonsín, con Carlos Menem, con Fernando De la Rúa, con Néstor y con Cristina Kirchner, con Alberto Fernández y con Sergio Massa, hoy estaría dispuesto a cerrar un acuerdo con el presidente libertario, vía Marcelo Orrego.
Nótese el potencial: estaría. Hay voces internas que empezaron a desaconsejar el acercamiento. No por incompatibilidad de modelos, aunque poco tenga que ver la motosierra y el ataque permanente al Estado con las políticas del cantonismo, sino por el clima social.
Puntualmente, los inquieta el deterioro de la imagen presidencial en las encuestas. ¿Puede revertir Milei esta tendencia? Puede. Pero, a esta altura, es una cuestión de fe.
Para el bloquismo, atarse a Milei solo sería deseable si el presidente garantizara tracción política. Si, en cambio, significara un ancla electoral, entonces sería injustificable hacer el sacrificio de disculpar las incompatibilidades.
Hay un sector del bloquismo que parece muy a gusto con las políticas libertarias. Sin ir más lejos, el ex director de Defensa del Consumidor, Juan Sancassani, integró la lista de diputados nacionales el año pasado y es el reemplazante de Abel Chiconi en caso de vacancia.
Pero hay otro sector al que le provoca indigestión la sola idea de militar la reelección de Milei. Por ejemplo, la ex diputada nacional Graciela Caselles, muy herida por los ataques a las personas con discapacidad. Por ejemplo, el actual vocal del Instituto de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM), Andrés Chanampa.
Un referente importante del partido de la estrella reveló a este periodista una conversación al más alto nivel mantenida en la cúpula bloquista. Ya le transmitieron a Luis Rueda que debería esquivar los temas nacionales y focalizarse en lo provincial.
Una cosa es entenderse con Orrego -alianza que goza de buena salud- y otra cosa muy diferente es subordinarse a la suerte que corra Milei.
Según esta fuente bloquista, Rueda debería evitar el desgaste de Milei todo cuanto sea posible. Es una posibilidad que no tiene Orrego, condicionado a sostener la relación con la Casa Rosada en honor a la gobernabilidad.
Si de algo saben los bloquistas es de pragmatismo. Es un rasgo impreso en su ADN, desde Federico Cantoni en adelante, pasando por Leopoldo Bravo hasta el presente con Luis Rueda. Ese pragmatismo se justificó en cada momento histórico con una misma bandera: la defensa de los intereses de San Juan.
Con ese escudo pudieron girar sin dar demasiadas explicaciones y acompañar a José Luis Gioja, Sergio Uñac o Marcelo Orrego con la misma convicción, sin despeinarse.
El bloquismo carga con la eterna sospecha de no aportar demasiados votos. Sin embargo, compensa con poder institucional real. Hoy tiene cuatro votos muy valiosos en la Legislatura y dos intendencias, una de las cuales es nada menos que la anfitriona de Veladero y de Vicuña. Jaque mate.
Orrego se acercó notablemente a Milei después de las elecciones legislativas nacionales del año pasado y la Casa Rosada también tuvo algunos gestos de proximidad. Karina Milei vino a San Juan el 7 de mayo y le consagró su agenda al gobernador.
Pero no hay nada cerrado todavía y el líder libertario local, José Peluc, se sigue mostrando arisco en defensa de la pureza. Si hay acuerdo, será porque lo indique Karina.
En paralelo, el vicegobernador Fabián Martín dijo en Pelado Stream que ya se manifestó la vocación de acuerdo, pero si no prospera competirán nuevamente por separado.
En este escenario de incertidumbre, al bloquismo se le activó el sistema inmune: que ninguno salga a embarrarse con los temas nacionales. Tal vez, más adelante, tengan hasta que atacar a Milei. O defenderlo. Nunca se sabe.
PELADO STREAM
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