04 Ago 09:40h
A todas luces el amague de interna por la conducción de la CGT excede el genuino interés por la defensa de los trabajadores. La disputa contiene un capítulo más de la interminable interna peronista, en la antesala del 2027 electoral.
No para el peronismo sino para la política entera, el brazo sindical siempre es útil. Basta recordar el apoyo de Hugo Moyano a Mauricio Macri en 2015 para entender el punto.
Algo así se está gestando en San Juan. De un lado está el inoxidable Eduardo Cabello, quien ya cumplió 18 años al frente de la central obrera y tiene banca de colegas de peso para renovar una vez más.
Del otro lado están algunos referentes que supieron bancarlo en el pasado pero hoy rompieron con una serie de cuestionamientos de orden político.
Este segundo grupo conformó la denominada Intersindical, una CGT paralela de tono combativo con Javier Milei pero también con Marcelo Orrego. Ahí está la divisoria de aguas. El 2027 está a la vuelta de la esquina.
Cabello fue uno de los diputados escrachados por la militancia peronista en redes cuando acompañó algunas leyes de Orrego como la que habilitó la emisión de bonos de deuda para financiar obras públicas por unos 600 millones de dólares.
Desmarcarse del mandato partidario le costó caro al líder sindical cuya relación con José Luis Gioja primero y con Sergio Uñac después tuvo vaivenes.
La pregunta en la cuenta regresiva para las elecciones de la CGT el 25 de agosto sería: ¿Gioja y Uñac están alentando en alguna medida la lista opositora para disciplinar a Cabello?
En off the record, una alta fuente sindical contestó a este periodista que es una hipótesis y, como tal, no se puede descartar. Es incomprobable, pero es altamente posible.
La primera línea de esta columna acerca del ‘amague de interna’ obedece a que todavía no está claro si la oposición cegetista logrará competir con Cabello, después del fuerte respaldo que exhibió el sábado pasado en la sede de AOMA junto a 40 sindicatos tan poderosos como UPCN y SUOES.
Si Cabello retiene el poder, no solo seguirá al frente de la central obrera, sino que saldrá fortalecido para intervenir en la disputa interna que enfrentará el peronismo el año que viene.
Será inseparable una cosa de la otra. Cabello tiene una marcada postura crítica sobre Cristina Fernández de Kirchner y sobre Axel Kicillof. Este lunes en Pelado Stream ratificó su mirada, mientras sigue muy cercano a Dante Gebel y promueve el pragmatismo frente al dogmatismo de paladar negro.
A los kirchneristas les echa en cara la doctrina de Juan Domingo Perón, los acusa de haber promovido los planes sociales en vez del empleo y advierte que mientras siguen peleando, Javier Milei crece. Habrá réplica, por supuesto.
No es, bajo ningún punto de vista, una discusión ideológica. O no lo es tanto. Es, sobre todas las cosas, una disputa de poder.
Hacerse de la CGT implica tener voz y voto en la discusión de las listas el año que viene. Parafraseando a Homero Simpson: ¡¿por qué lo dice tan brusco?!
La CGT de San Juan ha tenido en las últimas dos décadas, por lo menos, siempre al menos un diputado en la Legislatura y, a menudo, también un representante en el Congreso Nacional. Alcanza con citar a Juan José Chica, José ‘Pepe’ Villa o Alberto Tovares.
El valor de cada voto parlamentario en términos políticos es muy elevado. Si no, pregúntenle a Orrego cuánto importó el acompañamiento no solo de Cabello sino del resto de los diputados peronistas que, a la hora de las definiciones más ajustadas, acompañaron los proyectos del Ejecutivo.
De ninguna manera el amague de interna por la conducción de la CGT se agota en la defensa de los trabajadores. Es lisa y llanamente una pulseada por el poder material con actores internos y externos que -alerta de spoiler- terminarán reencontrándose cuando sea el momento apropiado.
PELADO STREAM
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