La inevitable tensión entre los intendentes peronistas y el gobierno provincial

09:14h

Iba a llegar inevitablemente el momento de la confrontación entre los intendentes peronistas y el gobierno provincial. Sobran las razones, pero hay dos factores particularmente notables: la escasez de recursos y la proximidad del año electoral.

La fenomenal caída de la recaudación nacional redujo drásticamente los fondos coparticipables. Le pegó a la provincia y también a los municipios. Nada indica que esta tendencia vaya a revertirse porque la premisa declarada del modelo libertario es seguir achicando la presión fiscal.

Dicho en otros términos, mientras menos recaude el Estado, mejor para el privado. Esa siempre será una mala noticia para los administradores de la cosa pública.

Sobre todo, en la víspera de las urnas de 2027. Cuando la necesidad aprieta, la primera puerta que golpean los sectores más vulnerables y los no tan vulnerables es la del intendente. Responder negativamente a estos pedidos tendrá un impacto igualmente negativo más adelante, en el cuarto oscuro.

Perdón por tanta obviedad.

Al gobierno de Marcelo Orrego le tocó transitar un primer cuatrimestre desafiante, especialmente en la negociación con los sindicatos docentes. Sobre la hora, lograron cerrar un acuerdo salarial hasta junio, pagando el costo de un par de marchas de protesta y un día de paro de alto acatamiento.

Los intendentes no tienen por ahora un conflicto salarial de esa naturaleza, pero sí empieza a sentirse el achicamiento de la caja. Reducir su actuación a meros prestadores de servicio de alumbrado, barrido y limpieza no es meta para nadie. Sobre todo teniendo en cuenta que ‘todo cura quiere ser obispo y todo obispo quiere ser Papa’.

Es decir, si los últimos gobernadores salieron de una intendencia –Sergio Uñac y Marcelo Orrego– otros se pueden entusiasmar con copiar esa trayectoria. Hacerlo sin caja es poco factible.

La provincia vio derrumbarse los fondos coparticipables durante nueve meses consecutivos. En el primer cuatrimestre de 2026 se consolidó una pérdida de 41.100 millones de pesos en relación al mismo periodo del año anterior. En la misma magnitud los municipios sufrieron este recorte.

Sin embargo, hay un dinero dando vueltas por ahí, contenido en la ley de coparticipación municipal, que algunos intentan liberar. Por ejemplo, el Fondo de Desarrollo Regional o FODERE, que hoy tiene afectación específica para obras contra presentación de proyecto y previa rendición del gasto ejecutado.

Si el FODERE se convirtiera lisa y llanamente en dinero fresco para los municipios, de libre disponibilidad, eso equivaldría a un alivio. No sucederá, aparentemente.

La ex ministra de Hacienda de Uñac y actual diputada, Marisa López, publicó este martes en su cuenta de Instagram un cuadro donde consigna que San Juan recibió un ATN por 16.000 millones de pesos este año. No agregó ninguna acotación, pero el mensaje quedó explícito: si la provincia recibió una ayuda -mínima, pero ayuda al fin- los municipios también tienen derecho al pataleo.

La postura oficial está planteada desde el inicio mismo de la gestión. En una charla reservada el intendente de Santa Lucía, Juan José Orrego, se quejó de sus pares justicialistas precisamente porque venían acostumbrados a administrar en la abundancia, mientras los basualdistas tuvieron que prender a gobernar con lo que hubiera, porque siempre les tocó jugar en minoría.

En 2023 ganó el cambio, tanto a nivel provincial como a nivel nacional. Las reglas se redefinieron. Pero ese cambio será sometido a plebiscito el año que viene. La política ya metió la cola. Es y será inevitable.

El jefe de Asesores del gobernador, Rodolfo Colombo, marcó el pulso en el inicio de esta semana, a través de una nota en Radio Sarmiento. De ahí en adelante, hubo un verdadero raid con un mensaje recurrente para los jefes comunales: tienen que afinar el lápiz, bajar el gasto político y adecuarse a los tiempos.

Se le escapó una frase poco orreguista, por lo aguda: dijo, palabras más, palabras menos, que si se libera el FODERE como quieren los intendentes eso sería tan peligroso como ‘mono con navaja’. ¡Bum!

Obviamente hubo respuesta. El intendente de Rawson, Carlos Munisaga, le contestó en Radio Colón que obviamente Colombo desconoce lo que significa gestionar un municipio. El subtexto fue: nunca ganó una elección. Eso debió doler.

Munisaga ha sido hasta ahora uno de los intendentes peronistas más cercanos a Orrego. Incluso fue uno de los que atenuó la protesta de sus colegas.

Alerta de spoiler: seguramente vendrá un periodo de pacificación, aunque sea transitoria. Pero la tensión quedará impregnada y latente. Porque plata no habrá y las elecciones estarán a la vuelta del calendario.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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