08 Abr 09:13h
Un alto dirigente del peronismo le susurró a este periodista una idea de fórmula para gobernador y vice en 2027, que parece inspirada en el 2015: Cristian Andino-Leonardo Gioja.
¿Qué grado de certeza tiene esta dupla hipotética? Ninguno. Pero es una posibilidad. La similitud con el 2015 corre por cuenta de esta columna de análisis y opinión.
En 2015, cuando José Luis Gioja estaba impedido de ir por otro mandato consecutivo -ya había logrado sumar un tercero gracias a la enmienda constitucional- terminó coronando como sucesor a Sergio Uñac, pero le puso como compañero de fórmula a Marcelo Lima.
Lima debía funcionar como un garante del giojismo frente al uñaquismo que había empezado a despuntar y desafiaba al conductor de los últimos 12 años. La historia iba a demostrar que la relación iba a empeorar.
Aquel arrastre continúa hasta el presente, aunque haya habido una serie de esfuerzos por construir la ‘unidad hasta que duela’. El fallido acuerdo de una lista de diputados nacionales en 2025 terminó con el giojismo retirándose de las candidaturas y acompañando luego en la campaña.
El 2027 exigirá un trazo mucho más delicado, porque habrá mucho más en juego. Desde la gobernación hasta la última de las concejalías. Es llamativo, pero mientras un sector del justicialismo pide definir por internas a nivel nacional, aquí en la provincia solamente imaginan una salida de consenso.
¿Qué dice el consenso hasta ahora? Que Cristian Andino avanza al frente de las preferencias. Pero, como dice la sabiduría popular: no por mucho madrugar amanece más temprano. Falta bastante y todavía deben aparecer otros actores en el escenario.
Sin ir más lejos, el finde semana santo emergió con un sugestivo posteo en redes sociales Mauricio Ibarra, con evidente intención de reclamar su silla en la mesa de las decisiones.
Andino tendrá que sobrevivir con el respaldo político de Sergio Uñac, a quien responde en el Congreso desde su banca de diputado nacional. Pero también tendrá que hilvanar acuerdos con otros referentes de la renovación como Fabián Gramajo.
El chimbero demostró el año pasado que prácticamente garantiza resultados electorales en su distrito, más allá de los roces indisimulados con la intendenta Daniela Rodríguez. El peronismo solo puede soñar con el regreso al poder si cuenta con los votos de Chimbas.
Algo similar sucede con Carlos Munisaga. El intendente de Rawson es un aliado visible de Gramajo, funcionan en dupla. Entre ambos conforman un eje de poder. Uñac y Gioja saben que tendrán que sentarse con ellos en algún momento. Es y será imposible obviarlos, en la construcción del esquema por delante.
Sin embargo, entre Gramajo y Munisaga hay una diferencia importante de estatus: mientras el intendente de Rawson tiene la oportunidad de ir por la reelección, el chimbero está disponible para competir. Su sueño es llegar a la Gobernación. Ya fue candidato a vice con Gioja en 2023 y le ganaron a la otra lista peronista, integrada por Rubén Uñac y Andino. ¿Por qué motivo se haría a un costado en 2027?
Volviendo al susurro del alto dirigente peronista a este periodista, la fórmula Cristian Andino-Leonardo Gioja para muchos será un disparate. Para otros, no tanto.
Así como en 2015 Marcelo Lima funcionó como el garante del giojismo frente al ascenso de Sergio Uñac, lo mismo sucedería en 2027: Cristian Andino gobernador llegaría con el aval del uñaquismo, mientras Leonardo Gioja representaría la otra pata de la interna.
Es razonable como prospecto. Es menos que un borrador. Apenas un ensayo, en un país y en una provincia donde, por primera vez en 20 años, no gobierna el peronismo.
En buena medida el futuro del PJ estará atado a la suerte de los oficialismos: Javier Milei en lo nacional y Marcelo Orrego en lo provincial. Valga la obvia aclaración, esta historia continuará.
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