La columna de Guzmán: ¿Quién es el votante promedio de la ultraderecha?

07:21h

El perfil del votante promedio de las extremas derechas en Argentina y en el mundo corresponde principalmente a varones jóvenes con bajo nivel educativo. Así lo expuso el politólogo Sergio Guzmán, docente e investigador de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), en su habitual participación en el programa Pelado Stream. La afirmación surge del consenso de estudios recientes de universidades internacionales, como también de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y diversas consultoras de opinión pública.

Según el análisis de Guzmán, existen dos grandes brechas que marcan el comportamiento electoral hacia la derecha radicalizada: la brecha de género y la brecha de formación. El núcleo duro de estos espacios políticos está compuesto por hombres jóvenes de entre 17 y 18 años —edad en la cual inicia el voto promedio global— que poseen como máximo el nivel secundario completo y carecen de estudios superiores.

En Argentina, las cifras muestran tendencias claras: en la franja de 17 a 30 años, los varones que eligen opciones como La Libertad Avanza superan a las mujeres en un 7%. En la franja de 30 a 45 años, esta diferencia se amplía y los varones superan a las mujeres en un 13%.

El docente de la UNSJ señaló que los votantes de este sector validan las redes sociales y el entorno digital como el espacio legítimo para el debate político, en contraposición con las aulas universitarias o las bibliotecas, a las cuales tachan de «centros de adoctrinamiento».

Asimismo, Guzmán enfatizó la precariedad del discurso y el uso de la emocionalidad en la argumentación de estos simpatizantes, quienes no toleran la primera repregunta ni poseen lecturas teóricas complejas.

En este contexto, el politólogo indicó que resulta inviable exigirles análisis de autores libertarios como Friedrich von Hayek y Ludwig von Mises, o de textos de Karl Marx como la Crítica del programa de Gotha, La sagrada familia, Sobre la cuestión judía o El Capital. Esta falta de formación genera confusiones conceptuales frecuentes, en las cuales se califica de «zurdas» o «comunistas» a medidas de pleno corte capitalista o a corrientes como el peronismo.

A nivel ideológico, el electorado de extrema derecha manifiesta un fuerte rechazo hacia las minorías sexuales, religiosas y migrantes, además de mantener una postura negacionista frente al cambio climático y la agenda verde. El especialista explicó que este fenómeno abarca contradicciones notables, como la postura antiinmigración de votantes que son descendientes de migrantes o la postura del propio Donald Trump, cuyo abuelo fue inmigrante.

Desde la perspectiva psicosocial, los avances emancipadores de las mujeres y el feminismo en el último siglo son percibidos por estos varones como una amenaza a su integridad e identidad masculina. La posibilidad de que las mujeres ocupen cargos electivos —como la presidencia, bancadas parlamentarias o concejalías— despierta un estado machista primitivo que busca evitar la pérdida de espacios de poder.

En el plano socioeconómico, el discurso radicalizado impacta con éxito en trabajadores en situación precaria o desocupados. La propuesta de estos movimientos sitúa al individualismo y al mérito personal por encima de la acción colectiva del Estado, en un contexto de deterioro de las instituciones tradicionales.

Guzmán observó que existe un descrédito generalizado hacia el empleo registrado —debido a la caída salarial—, la salud pública, la universidad y el sistema de justicia, junto con la pérdida de beneficios como la jubilación, las vacaciones pagas y los medicamentos como bien social.

En este escenario, la narrativa del emprendedurismo e innovación encubre en muchos casos una precarización laboral monotributizada, con nichos como las aplicaciones de transporte y reparto que funcionan como depósitos de trabajadores sin empleo formal. Como ejemplo de este cambio sociocultural en San Juan, Guzmán mencionó la evolución en la Fiesta del Sol, que pasó de la figura de la «reina» a la «embajadora» y, finalmente, a la «emprendedora».

El fenómeno de la ultraderecha posee alcance global y se evidencia tanto en países de Occidente (Estados Unidos, España, Alemania, Francia) como en países orientalizados como Japón y Corea del Sur. Entre los episodios de violencia protagonizados por estos sectores destacan el asalto al Capitolio en Estados Unidos y el ataque al Palacio del Planalto en Brasil, llevados a cabo en su mayoría por varones.

Argentina se convirtió en los últimos dos años en un laboratorio de estudio para sociólogos, historiadores y politólogos internacionales, motivados por analizar las razones por las cuales sectores trabajadores votan en contra de sus intereses colectivos tradicionales. Frente a este avance, el politólogo instó a observar el fenómeno con equilibrio, al recordar que la izquierda obtuvo triunfos recientes en ciudades como Berlín.

Asimismo, Guzmán aclaró que existen excepciones con liderazgos femeninos en la derecha radical, como Giorgia Meloni en Italia, Marine Le Pen en Francia o Keiko Fujimori en Perú, aunque con discursos que el investigador catalogó como más racionales y menos salvajes que las narrativas masculinas locales.

PELADO STREAM

Redacción PeladoStream
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