05 May 20:47h
En vísperas de cumplirse 11 años de la Encíclica “Laudato Sí: sobre el cuidado de la casa común”, de nuestro Papa Francisco, considero oportuno realizar estas reflexiones sobre el contenido de la misma, porque constituye una valiente denuncia de graves problemas socio – ambientales de orden mundial y una advertencia a la humanidad, tal vez la última, antes de que comencemos a entrar en una pendiente decadente de no retorno.
Pero, simultáneamente, la Encíclica nos provee una visión optimista: si la humanidad cambia, las cosas pueden cambiar, para bien. Y nos proporciona muy buenos consejos para cambiar nuestro comportamiento.
Francisco denuncia un daño a la Madre Tierra con dos aristas visibles: ambientales y sociales. Pero tuvo la habilidad de no plantearlas como problemas separados, porque eso haría que su solución sea imposible. Una de las grandes virtudes de esta Encíclica es tener una visión sistémica: daños ambientales y sociales se potencian e influyen mutuamente y obedecen a la misma causa; o se solucionan los dos o no se soluciona ninguno.
Agrega que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social. Por eso aconseja que se debe escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.
¿Quién y cómo provoca el daño?
En “Laudato Sí”, Francisco culpa a los Modelos de Crecimiento, a la Cultura y al Paradigma Tecnocrático. Francisco propone “corregir los Modelos de Crecimiento ligados a la Cultura del descarte” (agregaría también la Cultura del “consumismo”) y aprender de los modelos circulares naturales: los vegetales toman nutrientes orgánicos del suelo y, usando la energía del sol, producen alimento mediante la fotosíntesis; los herbívoros se alimentan de los vegetales; a su vez, los carnívoros se alimentan de los herbívoros y, finalmente, cuando estos mueren, se incorporan nuevamente al suelo, generando nuevos nutrientes orgánicos.
El descarte y el consumismo interrumpen el modelo circular y hacen que se extraiga del suelo más de lo que se incorpora, por lo que contribuyen a la insostenibilidad ambiental.
Opina Francisco que “la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la Cultura que modela el comportamiento social”. A mi juicio, esta opinión coincide plenamente con la definición antropológica de Cultura: “conjunto de valores, creencias y conocimientos que modelan el comportamiento de una sociedad”.
Una de esas creencias erróneas, marcadas por Francisco en su Encíclica, es la “divinización del mercado”, que crea un consumismo compulsivo y propicia que todos son libres para consumir cuánto y cómo quieran, siempre que posean capacidad de demandar y adquirir.
Por último, y para mí muy importante, el Santo Padre denuncia que parte del daño proviene de la existencia de un Paradigma Tecnocrático, que nos hace creer que “no hay que preocuparse del daño ambiental porque la tecnología arregla todo”, cuando, en realidad, muchos de los problemas ambientales actuales son provenientes del mal uso de la tecnología.
Como Ingeniero que soy, aunque “me comprendan las generales de la ley”, argumento que no deberíamos ser tan duros con la Tecnología. Ésta podría ser de ayuda para muchas cosas, pero, si los que la controlan no la usan debidamente, puede terminar siendo parte del problema, no parte de la solución.
¿Hay arreglo para este problema? ¿Cuál es? Francisco aporta una visión optimista pero desafiante.En primer lugar, Francisco plantea la necesidad de la regulación estatal y afirma que, ante la posibilidad de una utilización irresponsable de las capacidades humanas, sobre todo de las tecnologías, son funciones impostergables de cada Estado planificar, coordinar, vigilar y sancionar dentro de su propio territorio.
Pero agrega que no podemos pensar que la fuerza de la ley será suficiente para evitar los comportamientos que afectan el ambiente, porque, cuando es la cultura la que se corrompe, las leyes solo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar. Por eso, Francisco propone la urgencia de avanzar en una VALIENTE REVOLUCIÓN CULTURAL que modifique comportamientos y paradigmas equivocados.
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