24 Nov 11:21h
La Batalla de la Vuelta de Obligado, ocurrida el 20 de noviembre de 1845, es conmemorada anualmente en Argentina como el Día de la Soberanía Nacional, no por ser una victoria militar, sino por representar un triunfo estratégico y un acto de defensa de la soberanía nacional frente a la injerencia de las dos potencias más fuertes de la época, Gran Bretaña y Francia.
En el marco de un conflicto interno entre unitarios y federales, el gobierno de Juan Manuel de Rosas, que manejaba las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, se enfrentó a un bloqueo anglo-francés. Este bloqueo fue motivado por intereses comerciales, ya que las flotas querían navegar libremente el río Paraná para acceder a las provincias del interior sin pagar los impuestos aduaneros de Buenos Aires.
El historiador sanjuanino Mauro Doña, entrevistado en el programa Pelado Stream, explicó que este evento enseñó una lección fundamental sobre el significado de la soberanía nacional.
Doña describió que la flota anglo-francesa estaba compuesta por unos 90 buques mercantes escoltados por 22 buques militares que ingresaron por la fuerza al río Paraná, desconociendo la autoridad de Rosas. La Confederación Argentina, liderada por el cuñado de Rosas, Lucio Mansilla, opuso resistencia en la Vuelta de Obligado, el punto más estrecho del río.
Pese a contar solo con 40 cañones frente a los 418 de la flota invasora, aplicó la «viveza criolla» de encadenar 24 bergantines en desuso para crear una barrera. La batalla naval resultó en una derrota militar para las fuerzas argentinas. Rosas sufrió alrededor de 250 bajas, mientras que el enemigo tuvo aproximadamente 90.
Sin embargo, el historiador destacó que la derrota militar se transformó en una victoria estratégica y geopolítica. La resistencia evidenció la valentía de los argentinos y generó un debate internacional en los parlamentos de Estados Unidos, Inglaterra y Francia, forzando a las naciones a reconocer la soberanía de la joven Confederación y su derecho a decidir sobre la navegación de sus ríos.
Además, la resistencia civil y comercial en las provincias del interior complementó la acción militar, ya que los comerciantes provinciales se negaron a negociar con los invasores. La flota anglo-francesa no pudo concretar sus objetivos comerciales y se retiró, y el bloqueo finalizó formalmente en 1847 (inglés) y 1848 (francés). Este hecho histórico sentó un precedente fundamental y es el que se conmemora cada 20 de noviembre.
Juan Manuel de Rosas y el debate inagotable: ¿ángel o demonio?
El Día de la Soberanía Nacional, establecido por primera vez en 1974 y ratificado como feriado nacional en 2010, pone en valor la figura de Juan Manuel de Rosas, un personaje que aún hoy genera intensas discusiones en la historia argentina. Doña recordó que la conmemoración fue impulsada por el historiador revisionista José María Rosa para rescatar la identidad de Rosas, quien había sido considerado un «tirano» por la corriente liberal mitrista.
A pesar de los claroscuros de su gobierno, Rosas es reconocido por haber resguardado los intereses nacionales frente a conflictos internos y externos. Su gestión fue valorada incluso por figuras relevantes de la época que eran sus oponentes, como el General San Martín y Juan Bautista Alberdi.
San Martín, desde Francia, apoyó la defensa de Rosas y, en un acto simbólico, le legó su sable corvo. Alberdi, por su parte, aunque lo consideraba un tirano, reconoció que Rosas tenía «la escarapela de Belgrano» en la cabeza, demostrando que había mentes con un objetivo superior a las rencillas del momento.
La batalla de la Vuelta de Obligado, aunque no le dio a Rosas el estatus de prócer, sí consolidó su reconocimiento como una figura muy relevante y estratégica en la construcción nacional.
PELADO STREAM
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