‘He sido, soy y moriré bombero’: La conmovedora historia de José Chicahuala

07:54h

La voz de Celeste Williner abrió ¿¡Quién sos?! con una premisa clara: el respeto y el homenaje en vida para aquellos héroes cotidianos. Frente a ella se sentó José Enrique Chicahuala, comisario mayor retirado de la Policía de San Juan y leyenda viva del cuerpo de bomberos, tras treinta años de servicio absoluto. Su mirada refleja la calma de quien ya enfrentó todos los peligros posibles, pero también la profunda sensibilidad que define a este oficio.

Chicahuala recordó el inicio de su vocación, un destino que se selló en su niñez y que un amigo de la infancia plasmó en un libro. En aquella época escolar, la directora mostró a los niños el trabajo de los bomberos en el patio de la escuela. Un pequeño «rubiecito medio gordito» exclamó con asombro que de grande sería como ellos. José no recordaba esa anécdota, pero el relato lo conmovió hasta las lágrimas: «Me hizo llorar ese día… fíjate por dónde empezó la historia mía».

El camino no fue fácil. A lo largo de tres décadas, sufrió fracturas, descargas eléctricas y múltiples cirugías. Sin embargo, el dolor físico no se compara con las cicatrices del alma. El excomisario confesó que el golpe más duro siempre fue la pérdida de niños en las emergencias. Tras un trágico incendio en la Villa Lourdes donde murieron tres pequeños, buscó el patio de su casa para desahogarse, en absoluta soledad. Fue su forma de liberar la angustia acumulada y proteger a su familia de ese horror.

La entrega absoluta al servicio exige sacrificios familiares inmensos. Chicahuala reconoció que no pudo disfrutar a sus dos hijos menores debido a las exigencias de su jerarquía. No obstante, destacó el rol de su esposa Susana, el pilar que sostuvo su hogar en los momentos más críticos. «Sin ella tampoco hubiese tenido el éxito que yo tuve», afirmó con profunda gratitud. Ese sostén fue vital para enfrentar tragedias que calan hondo, como la pérdida de sus propios compañeros de cuartel. El dolor por la muerte de Américo Leiva y Saú Franchini debido a una descarga eléctrica es una marca que aún perdura en su memoria.

Recientemente, la tragedia del helicóptero en San Juan revivió su dolor más profundo, al perder a cuatro exalumnos de la escuela de policía, tres de ellos incorporados por él mismo al cuerpo de bomberos: Carlos Heredia, Rubén Castro y Jorge Carbajal. Ante la incertidumbre, José no se recluyó en su hogar; corrió de inmediato al cuartel para buscar el abrazo y el consuelo de sus compañeros de toda la vida. La pena de esa noticia aún es una herida abierta en su corazón.

A pesar de las lágrimas y de las duras pruebas del camino, el amor de José por su vocación permanece intacto. Su legado incluye hitos como la creación del destacamento de bomberos de Rawson y la investigación histórica del nacimiento de la institución. Hoy, ya retirado de las autobombas, continúa con sus visitas a los cuarteles, donde comparte anécdotas y recibe el afecto sincero de la comunidad. Para él, la recompensa nunca fue material: «Ese simple gracias que te daba la gente… Eso era suficiente para nosotros». Su vida es la prueba de una devoción indestructible: «He sido, soy y moriré bombero… es una pasión que uno tiene».

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Redacción PeladoStream
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