30 Mar 13:29h
La Asociación Iglesiana de Turismo, Industria y Comercio (Aituric) manifestó su estado de alerta y sorpresa ante el desplazamiento de Analía García de la gerencia de Relaciones Institucionales de la empresa Barrick, operadora de la mina Veladero. Los prestadores de servicios del departamento Iglesia emitieron una solicitada para advertir que la salida de la funcionaria, encargada del vínculo con la comunidad, pone en riesgo la construcción de la licencia social en la zona. El presidente de la entidad, Víctor Alberto Grau, calificó la medida como un retroceso hacia esquemas de gestión que impidieron el desarrollo local durante las últimas dos décadas.
García, licenciada en Antropología, lideraba un proceso de ordenamiento en la contratación de proveedores que, según Aituric, permitió sanear una relación históricamente deficitaria entre la minera y el pueblo. «Analía García es una profesional con un currículum enorme y veníamos trabajando de una forma impecable; era una persona que no aceptaba esos formatos extorsivos», destacó Grau en declaraciones a Pelado Stream. El dirigente explicó que bajo la gestión de la gerenta desplazada se terminó la dinámica de obtener contratos mediante medidas de fuerza, imponiendo en su lugar un diálogo basado en parámetros científicos y técnicos.
Críticas a un sistema de privilegios
La dirigencia de Aituric denunció que, antes de la llegada de García, la vinculación de la compañía con los emprendedores locales era «patológica» y beneficiaba a un círculo cerrado de empresas vinculadas al poder político de turno. Grau señaló la existencia de una estructura que impidió el progreso del departamento a pesar de los 20 años de actividad minera en la región. «Es un sistema de castas, una estructura que se enquistó y es la responsable de que Iglesia no progrese, porque tenemos un 70% de gente bajo niveles de pobreza», sentenció el titular de la cámara empresaria.
La preocupación de los prestadores radica en el posible retorno a metodologías que excluyan a la mayoría de los proveedores locales en favor de grupos específicos. Según Grau, el desplazamiento de la gerenta se realizó sin explicaciones oficiales y de manera abrupta, lo que generó incertidumbre sobre quién asumirá la interlocución con la comunidad iglesiana. «Si vuelven a los mismos métodos de antes, donde a Aituric no se la convocaba para nada, vamos a volver al mismo sistema que mantiene a una casta en un poder permanente», advirtió el referente sectorial.
Incertidumbre por el futuro del desarrollo local
A pesar de que trascendió el regreso de Alberto Abecasis a funciones de enlace con la comunidad, los proveedores pymes manifestaron sus dudas sobre la efectividad de la estructura que rodea a la alta dirección de la compañía. Grau enfatizó que la falta de un canal de comunicación fluido y transparente con Barrick profundiza las asimetrías entre el crecimiento de la capital provincial y el estancamiento del departamento donde se asienta el yacimiento. «Ha habido mucho más desarrollo en San Juan que en Iglesia», comparó el presidente de la asociación.
Finalmente, Aituric cuestionó la falta de notificaciones formales hacia las cámaras del departamento sobre los cambios en el organigrama de Veladero. El desplazamiento de García fue interpretado como un golpe a la profesionalización de las relaciones comunitarias, afectando la confianza de los emprendedores que buscaban competir en igualdad de condiciones. «Veníamos construyendo la base para establecer un desarrollo sustentable real en Iglesia y no contratitos individuales», concluyó Grau al referirse al impacto que la decisión empresarial tuvo en el ánimo de los prestadores locales.
PELADO STREAM
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