26 May 07:36h
En el marco de la celebración del Día de la Patria, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció una dura homilía durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana, donde advirtió sobre la «sombra de una nube de desmembramiento social» que amenaza al país. Ante la presencia del Gabinete nacional, el prelado reclamó a la clase dirigente una mayor capacidad de diálogo y reconciliación para enfrentar la crisis que afecta a los sectores más vulnerables.
García Cuerva fue enfático al pedir que se detenga la «división y la polarización», asegurando que «nadie se salva solo» y que la lógica del «sálvese quien pueda» constituye un «individualismo cruel» que rompe los vínculos de fraternidad y descompone a la Nación. Durante su discurso, subrayó que en la Argentina actual «nadie es descartable», haciendo especial mención a los abuelos, los niños, los enfermos, las personas con discapacidad y los trabajadores informales.
El arzobispo también dirigió sus críticas hacia el clima de hostilidad en la comunicación pública, denunciando a los «haters» que, desde sus escritorios, realizan «terrorismo de las redes». En este sentido, instó a los dirigentes a tener la «creatividad y la audacia» necesarias para acordar y consensuar, priorizando que la Nación vele por todos sus habitantes.
La respuesta desde el sector oficialista fue inmediata a través de las redes sociales. El diputado Bertie Benegas Lynch calificó el mensaje de García Cuerva como «lamentable e injusto» con respecto a los logros del gobierno. Benegas Lynch acusó a sectores de la Iglesia de «militar con sotana el regreso del peronismo» y criticó lo que llamó la «permanente demonización del individuo» y la riqueza.
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