18 Mar 09:24h
Es por lo menos entretenido lo que está pasando en la interna peronista por estas horas. Mientras están agrupándose las distintas facciones mirando hacia el 2027, hacen de cuenta que está todo bien. Pero no.
Persisten los celos cruzados entre uñaquismo y giojismo y empiezan a brotar los mensajes cruzados.
Algo de eso fue lo que sucedió este martes en Pelado Stream cuando el dirigente de giogista Facundo Perrone dijo que ‘es legítimo’ que Sergio Uñac busque una candidatura presidencial, pero prefiere bancar a Axel Kicillof.
El mensaje es claro. Si Uñac está operando en la nominación del próximo candidato gobernador, en esa misma olla entrará su propia candidatura presidencial. Es parte del mismo estofado.
Si bien José Luis Gioja ya no es lo que era, por distintas razones, su agenda de contactos sigue intacta. ¿Tanto como para bloquear la carrera presidencial de Uñac? De ninguna manera. Pero sí lo suficiente como para meter ruido en el camino. Con eso basta.
Ya pasó en el 2025 cuando el acuerdo de unidad fue inviable, a punto tal que el mismo día de la inscripción de listas Gioja retiró a todos sus dirigentes y quedó una la nómina estrictamente integrada por uñaquistas más Fabián Gramajo.
De ahí salió la victoria de Cristian Andino, hoy el dirigente al que todos señalan como eventual candidato gobernador el año que viene.
El giojismo no tiene objeciones contra Andino. Con él no les quedó ninguna factura pendiente. Pero las dificultades vienen desde más arriba.
El camino de Andino hacia el 2027 estará marcado por el padrinazgo político de Uñac. Ahí entonces el giojismo tendrá lo suyo para decir, porque una cosa es la candidatura gobernador y otra asociada es el reparto de los lugares de poder.
Esa es la cuestión de fondo.
Si les toca ganar el año que viene por alguna carambola de la historia, ¿cómo se conformaría ese futuro gobierno? Para alcanzar la meta habrá que trazar reglas más o menos claras acerca de qué lugar le tocará a cada uno.
Descontando el apoyo a Andino desde todos los sectores, el gran punto pendiente es precisamente ese: ¿Andino gobernador significaría el regreso del uñaquismo al poder? Para algunos, la sola idea genera estupor.
A eso se refieren con el eufemismo de ‘unidad y renovación’. Todos juntos, pero con un nuevo orden.
Vendrá la nueva camada los sub-50, pero con ese resabio de uñaquismo versus giojismo que todavía está presente por estos días.
Como ya se ha dicho y escrito en esta columna de opinión en reiteradas oportunidades, Uñac puede tener pocos votos en San Juan en comparación con los que supo alcanzar en el pasado, pero con seguridad le queda mucho poder interno en el partido.
Esa realidad pone en desventaja al giojismo. Por eso Perrone puso adentro de la olla la candidatura presidencial del senador. Todo entra dentro del mismo estofado.
Si el giojismo tiene que elegir, ya lo hizo: será del lado de Kicillof contra Uñac. Se asegura de esta manera una franquicia potente, poderosa, para jugar en San Juan.
Si de un lado está el uñaquismo con su aparato, que incluye a Andino, del otro lado estará el axelismo con la representación del giogismo. Es todo hipotético, sí. Pero así se construye la política: figurando escenarios posibles.
Mientras tanto, seguirán declamando unidad. Hasta que duela.
PELADO STREAM
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