Confirman que Bolsonaro escapó desde Argentina y su partido está furioso con él

07:53h

La Dirección Nacional de Migraciones de la Argentina confirmó que el senador brasileño Flávio Bolsonaro huyó de su país con un paso relámpago por territorio argentino antes de volar a Estados Unidos, en medio de una prohibición judicial de salida dictada en su contra.

El escape del candidato del Partido Liberal (PL), tras su derrota en el balotaje frente a Luiz Inácio Lula da Silva, desató una profunda indignación e interna en la derecha brasileña, cuyos dirigentes rechazaron de forma categórica la posibilidad de una conducción política desde el exilio.

La Dirección Nacional de Migraciones emitió una publicación oficial en la red X a las 2:01 de la madrugada del miércoles, tras más de tres horas de especulaciones sobre el paradero del legislador.

El organismo precisó que Flávio Nantes Bolsonaro ingresó a la Argentina a las 22:50 del martes 27 de octubre por el paso fronterizo del Puente Internacional Tancredo Neves, en Misiones, junto a su esposa Fernanda Antunes Figueira y sus dos hijas, Carolina y Luiza. La comitiva presentó documentación hábil de viaje y no registró impedimentos legales en los controles locales.

El grupo cruzó la frontera a bordo de dos camionetas Fiat de vidrios polarizados pertenecientes a la empresa «Iguaçu Dallas Travel LTDA.». En la parte trasera de uno de los vehículos se trasladó el excandidato con gorra. Una patrulla de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) escoltó a los vehículos a alta velocidad directamente hasta la pista del Aeropuerto de Puerto Iguazú. En el lugar aguardaba un jet privado Gulfstream G400, matrícula LV-JQW, despachado por la firma Baires Fly S.A..

La familia abordó la nave a las 23:30 y el vuelo despegó a las 0:21 del miércoles hacia Guayaquil, Ecuador, donde aterrizó a las 5:46 hora argentina para realizar una escala técnica previa a su trayecto final a los Estados Unidos. El senador cuenta además con un pasaporte italiano tramitado en 2023.

La huida del senador ocurrió tras la orden del juez del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, quien dispuso la retención de su pasaporte y la prohibición de abandonar el país en el marco de una causa penal por presunto blanqueo de capitales, sumado a la pérdida de sus fueros parlamentarios en enero. Frente a este escenario, la administración norteamericana de Donald Trump y el senador Marco Rubio facilitaron la concesión de visados y el esquema logístico para su ingreso a suelo estadounidense.

En declaraciones a la prensa al regresar de un acto en Texas, Donald Trump confirmó la entrega de visados a la familia, calificó el proceso electoral brasileño de «amañado, terrible y corrupto», y ante la pregunta sobre la ubicación del ex postulante contestó: «Escuché que estuvo en Argentina».

Pese a sus críticas al comicio, Trump aclaró que mantiene una buena relación con Lula da Silva. Estados Unidos funciona como refugio habitual para la familia: el expresidente Jair Bolsonaro permaneció tres meses en Orlando tras su derrota en 2022, mientras que su hijo Eduardo Bolsonaro reside con «green card» desde 2025 en Southlake, cerca de Dallas, donde afronta un pedido de arresto y deportación tras una condena a cuatro años de prisión dictada en Brasil. Días atrás, Eduardo instó a su hermano en un podcast a huir del país si no triunfaba en las urnas.

Indignación en el Partido Liberal

El escape provocado tras la derrota en el balotaje del domingo —donde Lula da Silva venció con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Bolsonaro luego de una extensión de dos horas en la votación— desató un severo malestar en las filas opositoras. El exjefe de campaña, Rogério Marinho, ofreció una conferencia de prensa en la que expresó su sorpresa al enterarse de la huida por los medios y reprochó al excandidato el abandono de más de 60 millones de votantes.

En el seno de la coalición conservadora se multiplicó el rechazo bajo la consigna «no queremos un jefe en el exilio» y la postura de que «uno exiliado y el otro preso» imposibilitan la conducción política.

El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, y los bloques parlamentarios de derecha reconocieron el triunfo de Lula y tomaron distancia del sector radicalizado del bolsonarismo. De igual modo, los gobernadores conservadores rechazaron los pedidos de impugnación de las elecciones, con la única excepción del exjuez Sérgio Moro en Paraná, quien respaldó la hipótesis de persecución.

Ante el vacío de poder, la figura del gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, emergió como la principal referencia para reorganizar a la oposición con un discurso de unidad. Por su parte, la senadora por Brasilia Michelle Bolsonaro se distanció de los hijos de su esposo tras roces por la estrategia con la justicia y su ausencia en la campaña.

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Redacción PeladoStream
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