27 Oct 17:07h
Flávio Bolsonaro viajó a Estados Unidos para solicitar asilo político tras perder el balotaje presidencial frente a Luiz Inácio Lula da Silva, acorralado por investigaciones judiciales sobre lavado de dinero y estafas. La huida del candidato conservador coincide con el punto más alto de la tensión diplomática entre la Argentina y Brasil, debido a que el presidente Javier Milei optó por el silencio y confirmó que no enviará ninguna felicitación oficial al mandatario reelecto.
El senador del Partido Liberal abandonó el territorio brasileño junto a su familia con rumbo al estado de Florida, según confirmaron aliados de la dirigencia política y fuentes estadounidenses. La salida se concretó a pesar de la prohibición dictada por el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, quien ordenó la cancelación de sus pasaportes y el bloqueo de salida del país por causas relativas al blanqueo de capitales. Aliados del excandidato indicaron que Bolsonaro formalizará la solicitud de asilo político ante las autoridades norteamericanas.
El paradero del legislador generó incertidumbre por versiones sobre un presunto cruce a la Argentina para abordar un jet privado en el aeropuerto de Puerto Iguazú. La Dirección Nacional de Migraciones aclaró que no existe registro sobre un ingreso formal del dirigente al país ni planes de vuelo que incluyan a sus familiares. En paralelo, la Policía Federal de Brasil solicitó información a las autoridades argentinas para constatar la ruta del viaje e impulsó pedidos ante Interpol.
La huida del dirigente conservador profundiza el distanciamiento bilateral entre la Argentina y Brasil. El vocero presidencial argentino, Adrián Ravier, confirmó que la Casa Rosada no emitirá un comunicado de saludo a Lula y argumentó diferencias ideológicas entre ambos jefes de Estado. La Argentina figura así como la única nación sudamericana sin un reconocimiento formal hacia el gobierno electo en Brasilia.
El balotaje en Brasil concluyó con la reelección de Lula tras obtener el 51,79% de los votos frente al 48,21% alcanzado por Bolsonaro. Tras la jornada electoral, referentes del oficialismo argentino calificaron las medidas judiciales contra el opositor como una persecución política. La relación diplomática entre ambos países acumula meses de fricción, con embajadas sin embajadores titulares y continuas disputas verbales.
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