18 Feb 07:43h
La empresa argentina Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos y el despido de sus 920 empleados. La firma, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, acumuló 80 años de trayectoria en el mercado nacional. La decisión implicó la clausura de su planta industrial ubicada en la localidad bonaerense de Virreyes, partido de San Fernando, y la liquidación total del negocio.
La compañía despidió a la totalidad de su plantilla y aseguró el pago de las indemnizaciones correspondientes según la ley vigente. El proceso no consistió en un concurso de acreedores ni en un procedimiento preventivo de crisis, sino en un cese total de operaciones. Fuentes de la empresa confirmaron que se cancelaron las obligaciones pendientes con trabajadores, proveedores y entidades bancarias antes de bajar la persiana definitivamente.
El Directorio de Fate atribuyó la medida a cambios irreversibles en las condiciones del mercado y a una pérdida de competitividad insalvable. Allegados a la dirección señalaron que la apertura económica y el ingreso masivo de neumáticos importados, principalmente de origen chino, tornaron inviable la producción local.
En mayo de 2024, la firma ya registró 97 despidos previos debido a la sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para insumos, elevados costos laborales y la alta conflictividad gremial.
La planta de San Fernando contaba con una superficie de 157.000 metros cuadrados y una capacidad de producción superior a las 5 millones de cubiertas anuales. Durante el año 2025, el sector automotriz enfrentó un récord de importaciones que obligó a las marcas nacionales a reducir sus precios hasta un 15%. En mayo de ese año, ingresaron al país más de 860.000 unidades del exterior, la cifra mensual más alta reportada en las últimas dos décadas.
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