09 Jun 13:58h
La violencia de género ha encontrado una de sus expresiones más crueles y desgarradoras en la violencia vicaria, un fenómeno donde los hijos dejan de ser sujetos de amor para convertirse en «una herramienta, un instrumento para ejercerle dolor a las madres». Esta forma de maltrato, que busca destruir a la mujer a través de lo que más ama, ha impulsado un movimiento nacional que exige justicia por los niños que han sido convertidos en campos de batalla, culminando en la propuesta de la Ley Joaquín.
La profundidad de esta problemática fue expuesta en una entrevista realizada este martes en Pelado Stream con Carolina Espinosa, madre fundadora de esta asociación de madres víctimas de violencia vicaria y una de las principales impulsoras del proyecto a nivel nacional. Espinosa, quien relató llevar cuatro años sufriendo este calvario, explicó que el término fue acuñado por la psicóloga argentina Sonia Vaccaro para describir el patrón de progenitores que, ante un divorcio o ruptura, utilizan a los hijos para «infligir dolor».
El caso de Joaquín Rufo, ocurrido en agosto del año pasado en Buenos Aires, simboliza el extremo más atroz de esta violencia. El pequeño perdió la vida a manos de su padre, quien dejó una carta dirigida a la madre, Natalia, afirmando que «si ella hubiese tomado otras decisiones no hubiese pasado eso». Según Espinosa, el agresor declaró explícitamente que su acto fue «pura y exclusivamente… para hacerle daño a la madre». Hoy, la Red de madres contabiliza una cifra alarmante: «167 niños que perdieron la vida en Argentina en manos de sus progenitores», casos que a menudo quedan invisibilizados bajo la carátula de «homicidios vinculados».
Ante esta realidad, el proyecto de Ley Joaquín busca transformar el sistema judicial civil y de familia, proponiendo la creación de una comisión investigadora que evalúe el contexto previo de la relación materno-filial antes de dictar medidas cautelares que separen a los niños de sus madres. La iniciativa busca evitar que las denuncias falsas y el accionar de los juzgados terminen quitándole al niño su «centro de vida», provocando traumas irreparables y desvinculaciones forzadas donde los juzgados suelen poner «en tela de juicio la emocionalidad de las madres» en lugar de proteger a la infancia.
Actualmente, el proyecto se encuentra en la Comisión de Mujer, Género y Diversidad del Congreso, canalizado a través del diputado Esteban Paulón. Con la esperanza de que la sociedad empatice con esta causa, las madres de la Red insisten en que la justicia debe poner el foco en la niñez para evitar que más vidas se pierdan: «Hay 167 Joaquines que están esperando justicia», concluyó Espinosa con la voz de quienes ya no pueden callar.
PELADO STREAM
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