¿Viene la primera gobernadora o vicegobernadora por ley?

10:00h

Un dato para las nuevas generaciones o para los desmemoriados: antes de la paridad de género para los cargos legislativos, las mujeres tenían solamente un cupo del 30 por ciento en las listas, en lugares no expectantes. En conclusión, ocupaban siempre las últimas posiciones. La mayoría se quedaba afuera.

Alguno pensará, por ahí, que esto pasó hace mucho. Para nada. La denominada Ley de Paridad de Género 27.412 fue aprobada en Argentina el 22 de noviembre de 2017. En San Juan, el régimen demoró más todavía. La Legislatura sancionó la norma equivalente para cargos provinciales el 23 de diciembre de 2020.

Ocurre por estos días que la Legislatura tiene entre manos el debate acerca del nuevo régimen electoral. El gobernador Marcelo Orrego introdujo una iniciativa muy general para básicamente eliminar el sistema de lemas, restituir el sistema de internas partidarias e implementar la boleta única papel.

A ningún varón se le ocurrió meter en la bolsa de la discusión la cuestión del género. A fin de cuentas, es un tema resuelto. ¿O no?

Para la diputada giogista y vicepresidenta del Partido Justicialista, Graciela Seva, hay todavía una vuelta de rosca pendiente: imponer por ley la paridad de género también para cargos ejecutivos. Es decir, si el próximo candidato a gobernador es varón, el candidato a vice debería ser mujer.

En la misma línea se expresó este martes la intendenta de Chimbas, Daniela Rodríguez.

Ella fue la ‘alborotadora’ que invitó a todas las mujeres a subir al atril en el acto del 7 de mayo por el natalicio de Evita, en la Plaza de Villa América. Los varones quedaron en minoría en el público. Fue un gesto para llamar la atención de la conducción partidaria: las mujeres no están solo para acompañar.

Ya sucedió en el pasado, hubo fórmulas compartidas entre ambos géneros. Incluso hubo candidatas mujeres a la gobernación. Pero fue la excepción a la regla.

¿Están dadas las condiciones para instalar un debate de esta naturaleza? No parece que fuera así, cuando la política en general está empantanada en algo tan elemental como el sistema para elegir candidatos.

Sin ley de lemas y con la consigna de no regresar a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, hay una disputa no resuelta incluso en el seno del oficialismo orreguista.

Sin lemas, sin primarias, sin colectoras, el temor creciente es volver al dedo. El que manda dispone y el resto, acata. La incomodidad se explica sola.

El vicegobernador Fabián Martín aseguró que habrá una escucha permanente no solo hacia los partidos que tienen representación parlamentaria. Lo cierto es que la Legislatura tiene 36 bancas y el orreguismo logró construir una mayoría con aliados circunstanciales como el bloquismo.

Cabe preguntarse si las mujeres del oficialismo estarían dispuestas a sumarse a la campaña que empezaron a insinuar las compañeras justicialistas. Las campañas anteriores que lograron el cupo del 30 por ciento primero y la paridad de género después tuvieron ese factor indispensable: un acuerdo transversal.

Se llama ‘discriminación positiva’ y parte de un concepto hoy bastante denostado por el poder libertario: el patriarcado, el techo de cristal que limita la carrera de las mujeres y, a igualdad de condiciones con los varones, siempre pierden.

La respuesta a este debate podría formularse con la siguiente pregunta: ¿habrían llegado las mujeres que hoy ocupan una banca en el Congreso o en la Legislatura sin una ley que forzara a los partidos políticos?

La misma pregunta aplica para los cargos ejecutivos: ¿llegará alguna vez una mujer a gobernadora o vicegobernadora sin una ley?

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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