26 Mar 09:05h
La repentina carta que difundió Sergio Uñac este miércoles, en la apertura de la brevísima semana hábil, lo puso en la conversación interna del peronismo que sigue desorientado en su intención de coronar a alguna figura que pueda unificar el voto negativo a Javier Milei.
El senador y exgobernador sanjuanino planteó la urgencia de armar una gran interna abierta para definir este año al candidato presidencial del peronismo. ¿Tanto apuro hay?
Picó en punta el gobernador bonaerense Axel Kicillof, con su Movimiento Derecho al Futuro (MDF), con la autoridad que le da conducir el territorio cuyo padrón electoral condensa casi el 40 por ciento del país.
La carta de Uñac fue un intento por subirse a esa discusión y que la candidatura presidencial de Kicillof no sea cosa juzgada sino que, al menos, haya que sentarse a conversar un rato.
La asimetría entre Kicillof y Uñac es clara, vista desde afuera y sin dobles intenciones. La disparidad arranca en el origen geográfico de uno y otro. Y esto puede ser doloroso viniendo de un periodista sanjuanino. Pero nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Gracias Serrat por la síntesis.
Por eso Uñac, en su carta, hizo referencia directa a ese centralismo histórico que borró a los dirigentes del interior y que hoy circunstancialmente juega a favor de Axel.
Tiene un par de argumentos a su favor Uñac. El primero de todos, que ya se comentó en esta columna hace algunos meses, es el alejamiento de Kicillof y Cristina. Según Infobae, la presidenta del PJ se comunicó este miércoles con el sanjuanino y le manifestó su respaldo a la iniciativa.
Sin sorpresas. La jugada uñaquista puede incomodar al axelismo. Para los que tienen facturas pendientes con el gobernador bonaerense vino como anillo al dedo.
El otro argumento a favor de Uñac es que a Kicillof -como a Cristina- les cuesta muchísimo perforar el voto de los distritos más poblados de Argentina fuera del conurbano, como Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Una expresión menos teñida de kirchnerismo podría tener mayor margen de crecimiento.
Desde este punto de vista, ser un desconocido para la mayoría podría ser un atributo positivo. Por lo tanto, cuanto antes arranque su exposición pública, mejor será para ponerse en consideración de los que todavía no lo tienen registrado.
Bonus track para Uñac: al hacer punta frente a Kicillof, el sanjuanino podría hilvanar apoyos que no sean suyos por afecto, sino como frente de resistencia al gobernador bonaerense. Puede sonar fuerte, pero se entenderá mejor con la frase: el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Es una figura retórica nomás. Nadie se espante.
En cualquier caso, Uñac tiene que armar barullo desde ahora, porque arranca de menos diez en relación a Kicillof en cuanto a instalación y a poder también. No es lo mismo ser senador que ser gobernador.
Por otro lado, al exponer sus intenciones Uñac, es probable que aparezcan otros aspirantes. ¿Por qué no el santiagueño Gerardo Zamora? ¿Acaso ya se olvidaron de Sergio Massa?
La maniobra de Uñac que apunta a lo nacional tiene derrame aquí en San Juan, obviamente. Revigoriza al uñaquismo, que encuentra en su líder nada menos que un aspirante presidencial, independientemente del resultado final.
El giojismo está actuando también en consecuencia. Por eso el presidente de la Junta Departamental Justicialista de Rivadavia, Facundo Perrone, dijo la semana pasada en Pelado Stream que ellos bancan a Kicillof.
Para José Luis Gioja y los suyos, alinearse con el proyecto presidencial de Axel es mucho más que una definición de corte nacional: es también atar una referencia para resistir al uñaquismo empoderado, en la antesala de la interna por la candidatura a gobernador.
Si Uñac está disputando lo nacional, entonces tendrá un dedo poderoso para señalar al próximo candidato a gobernador peronista. Es lo que quiere prevenir el giojismo. ¿De qué manera? Con la marca de Kicillof como franquicia.
PELADO STREAM
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