11 Dic 09:41h
Susana Laciar cierra su segundo año de gestión con algunos aprendizajes ineludibles. El primero es que siempre habrá más quejas que felicitaciones, porque el vecino de Capital es así. Ya le pasó a sus antecesores, Emilio Baistrocchi, Franco Aranda, Marcelo Lima, Enrique Conti y muchos más. El segundo aprendizaje es que con la gestión no alcanza. Hay que poner mucha política.
Como ya se dijo y escribió en esta columna, Susana llegó al municipio sin antecedentes ejecutivos. Toda su trayectoria, hasta ese momento, fue en el ámbito legislativo. Claramente ganó la elección el 14 de mayo de 2023 porque sintonizó bien con las demandas del capitalino: un discurso abiertamente antikirchnerista, durísimo, sin miedo a la grieta.
Seguramente también contribuyó a su victoria su identificación con Marcelo Orrego, ganador de la gobernación mes y medio después.
Por eso fue tan hiriente el resultado del 26 de octubre pasado, cuando Susana, Orrego y finalmente el candidato Fabián Martín, quedaron segundos debajo del libertario Abel Chiconi. Fue el único distrito donde La Libertad Avanza terminó en primer lugar.
Este miércoles en Pelado Stream, Susana decodificó el resultado como un mensaje orientador para los dos años que le quedan por delante. ¿Gestión? Sí, por supuesto. Pero nada, ni las plazas, ni las veredas, ni los asfaltos, nada de nada será tan atractivo para su electorado como volver a las bases. Es decir: grieta a fondo.
En ese plan, Susana volvió a ser aquella diputada provincial y diputada nacional que criticó sin medias tintas ni falsos pudores al kirchnerismo. En su caso, en su departamento, la moderación le puede costar muy caro. Ya le costó que le pintaran el mapa de violeta en la elección de medio término.
Si Chiconi le ganó a Martín en este distrito, hay que entender que lo hizo por derecha. No hace falta mayor profundidad para llegar a esta conclusión.
En Pelado Stream, Susana disparó frases picantes como hacía tiempo no se le escuchaban. Por ejemplo: «Con la maquinita de fabricar billetes nos hacían creer que estábamos en un paraíso».
Y fue más allá. Apeló a la memoria emotiva de sus votantes, aquellos que la pusieron por encima de toda sumatoria de la ley de lemas en 2023. ‘Nosotros representamos el cambio’, recordó.
No puede permitirse perder esa bandera. Si, como dijo Mauricio Ibarra, hoy el partido mayoritario en Argentina es el antiperonismo, Javier Milei ya le ganó al macrismo esa representación. Susana tendrá que defender esa cucarda que supo ganar en 2023 y que dos años después le arrebataron.
Este 10 de diciembre fue la bisagra. Comenzó la cuenta regresiva. Los últimos 24 meses de gestión. El 2026 será un breve paréntesis para acelerar a fondo y mostrar resultados ante los vecinos. El 2027 estará marcado desde el arranque por la renovación de todo: desde el cargo de presidente de la Nación hasta el último de los concejales.
Para su reelección, Orrego necesitará que Susana logre la mejor elección en Capital. Que se consolide el eje Este-Oeste que arranca en Santa Lucía y termina en Rivadavia. Tal vez, que su influencia pueda extenderse a otros departamentos del Gran San Juan o del segundo cordón urbano. Pero nada de esto sería imaginable si primero no pisan fuerte en Capital.
Por supuesto, La Libertad Avanza sacará cuentas para pegar el zarpazo. Capital, como todas las capitales provinciales, es el distrito más susceptible a las olas nacionales. Si Milei llega bien al 2027, los violetas tendrán viento de cola.
Es tan obvia la lectura que jamás podrían eludirla en el cuartel orreguista/susanista. Aliados o no con Milei, La Libertad Avanza ya es una amenaza en Capital. Fin.
Susana podrá exhibir una serie de obras de alto impacto a partir del año próximo, como la plaza Aberastain renovada a nuevo, la plaza de Desamparados y la plaza Gertrudis Funes, además del bulevar verde en Avenida Córdoba. Pero ninguno de estos paisajes será suficiente si no viene acompañado con una alta dosis de política.
PELADO STREAM
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