09 Feb 09:24h
Hubo un cerrojo relativo sobre el debate del nuevo sistema electoral hasta que la semana pasada el gobernador Marcelo Orrego se refirió públicamente al tema. Así dio el banderazo de largada para que se comenzara a hablar del asunto en público. En privado, hace rato que se teje y desteje un acuerdo difícil.
La única certeza a esta altura es que el Sistema de Participación Amplia y Democrática, más conocido como SIPAD, no da para más. Esa resurrección de la histórica y polémica Ley de Lemas implementada en 2023 tiene los días contados.
Fue uno de los compromisos de Orrego desde el inicio de la gestión y, aunque la política siempre se ajusta a los matices del momento, esta vez el gobernador parece dispuesto a sostener la palabra.
La eliminación de la Ley de Lemas acarrea un problema para la convivencia interna de los frentes electorales: si se implementa nuevamente el sistema de internas partidarias, entonces se restituye el peso del dedo. Decidirá el que tenga más poder y el resto solo tendrá que bajar la cabeza y acatar.
Esa fue la crítica velada que se escuchó al proyecto que envió el Poder Ejecutivo a la Legislatura y que finalmente perdió el estado parlamentario porque no se trató en todo el año 2025.
Aunque no hay límites para modificar el régimen electoral porque el uñaquismo le sacó toda restricción temporal al asunto cuando fue gobierno, hay cierto consenso legislativo acerca de que no sería oportuno dejar esta discusión para el 2027.
Por eso este primer semestre se acelerarían las negociaciones políticas para reunir el mayor consenso posible. Una alta fuente del oficialismo deslizó, días atrás, que una vía en consideración es implementar un sistema de colectoras.
Es decir, una Ley de Lemas que no permite la sumatoria de votos. Básicamente, algunos aliados del orreguismo imaginan un sistema que les dejaría inscribir hasta tres candidatos a intendente por cada frente electoral. Y que gane el que más votos obtenga.
Orrego no dijo nada al respecto, pero todos saben que será el gran decisor. Básicamente, porque tiene el poder.
Aunque el oficialismo llegó al gobierno con apenas un tercio propio en la Cámara de Diputados, logró construir una mayoría con aliados circunstanciales. Dentro de esas alianzas temporarias, ocupa un lugar destacado el bloquismo de Luis Rueda, que aporta cuatro votos en cada ocasión.
El bloquismo es uno de los partidos que viene empujando la solución intermedia: si van a eliminar la Ley de Lemas, van por un sistema de colectora que les permita inscribir candidatos propios en los departamentos.
En la vereda de enfrente, el peronismo uñaquista y giojista viene de pagar el costo de aquel SIPAD fabricado en 2023 que no les alcanzó para sostenerse en el poder luego de 20 años.
Este interbloque tampoco acepta el regreso de las internas partidarias y apuesta por una restitución de las primarias, aunque sin la condición obligatoria de las PASO. Primarias abiertas y simultáneas. Y punto.
De todos modos, aunque voluntario y opcional, esta alternativa pondría a los ciudadanos a votar dos veces. Y al Estado, a gastar dos veces. Gasto es igual a mala palabra, por aquello de ‘la casta’ y ‘viva la libertad carajo’.
Y hablando de slogans de moda, falta la pata del tercio restante: el libertario José Peluc, que comanda el arco violeta en San Juan, está armando prontamente estructura en todos los departamentos con la evidente intención de aprovechar el envión de Javier Milei.
Los libertarios parecen poco propensos a conformar frentes electorales. Su propuesta consiste en que cualquiera que quiera arrimarse, lo haga a sabiendas de que no será un trato horizontal. Es la bajada de línea de Karina Milei. Hasta ahora no les fue mal con ese rigorismo.
Los libertarios cuentan apenas con un voto en la Legislatura. No es relevante. Pero guardan otro as bajo la manga: así como Orrego tiene la potestad de fijar la fecha para las elecciones y conducir políticamente el sistema electoral, Milei tiene la batuta para hacer lo mismo a nivel nacional.
¿Qué sucedería si Milei adelantara las elecciones en 2027? Hay un rumor acerca de esa posibilidad. Es un rumor solamente. Habría que meterle mano a la legislación, pero ¿acaso los libertarios no están súper empoderados en el Congreso?
Si Milei adelantara las elecciones en 2027, pondría a Orrego en posición de adelantar más todavía con el afán de zafar de la nacionalización del comicio.
Todos dirán que es pronto para embarcarse en estas conjeturas. Que la gente está preocupada por otras cosas. Pero la política entera está enterrada en este barro. ¿Por qué? Porque se trata, ni más ni menos, que de las reglas para la disputa del poder.
PELADO STREAM
José Becerra
Posted at 13:31h, 11 febreroLa propuesta del Gobierno entierra la tentación de otros Gobiernos de hacer un saco a su medida del sistema electoral. Creo en el cumplimiento de la palabra empeñada. Desterrar los sistemas electorales que burlan la voluntad del elector. No hay margen para laboratorios alquimistas electorales