17 Abr 13:55h
‘¿Falta el segundo tiempo?’, fue la pregunta final al intendente Carlos Munisaga aquí en Pelado Stream. Contestó con una sonrisa y una frase muy corta: ‘Falta tiempo.
Detrás del juego de palabras hubo un sentido político. No terminó de definir si le falta un segundo tiempo, referido obviamente a otro mandato en la municipalidad. Munisaga no se puede adelantar. No se debe adelantar.
Es natural que piense en la reelección. Es esperable que haga planes para un segundo mandato en 2027. Pero no puede ‘almorzarse la cena’, utilizando la jerga giojista. Igualmente, no puede borrarse de las expectativas.
Ese juego enigmático es el juego correcto en términos políticos.
El horizonte del 2027 está cada vez más cerca, sobre todo en una hipótesis de adelantamiento de elecciones en la provincia. En ese horizonte, dentro del Partido Justicialista, hay un dirigente que picó en punta: se llama Cristian Andino.
El ex intendente y actual diputado nacional terminó bien posicionado después de las elecciones legislativas del 2025, cuando el PJ quedó primero. Por un escaso margen, pero primero.
El sanmartiniano hace rato dejó de ocultar sus aspiraciones encabezar el año que viene. La campaña de 2025 fue un peldaño para el premio mayor en 2027.
Pero falta un montón y hay otros pretendientes en carreara. Entre ellos, por una cuestión generacional, figura el chimbero Fabián Gramajo.
Gramajo reapareció en público muy gradualmente. Esta semana asistió a la apertura de sesiones de Chimbas y abrazó a la intendenta Daniela Rodríguez. Firmaron así un pacto de paz tras los momentos de tensión sucedidos en el Concejo Deliberante el verano pasado.
Gramajo es parte de esa cantera de dirigentes que legítimamente puede tener expectativas para el 2027. Su rivalidad interna con Andino no necesita mayor explicación.
Pero hay otro nombre que se recomienda mirar de cerca: ojo con Sergio Uñac. Nadie lo puede dar por descartado. El senador coquetea con una candidatura nacional, pero dice la sabiduría popular: ‘quien puede lo más, puede lo menos’.
Perfectamente Uñac puede apuntar arriba para terminar pegando abajo. En su entorno se deja oír un slogan recurrente: ‘Sergio vuelve’. ¿A dónde? A la gobernación que debió entregar el 10 de diciembre de 2023.
Pura futurología y voluntarismo. Pero es significativo como dato para entender el tablero completo.
¿Por qué motivo Carlos Munisaga se borraría a sí mismo de esas aspiraciones, ya no solo para la intendencia sino para la gobernación?
La política se construye con expectativas. El día que un dirigente deja de proyectar futuro se convierte pasado. Munisaga genera expectativas en Rawson y en lo provincial también. Y se encarga de dejar abierta esa puerta.
Jugó Munisaga cuando dijo: ‘Nosotros con Gramajo y con Daniela Rodríguez formamos un tándem’. ¿Qué significa esto? Un equipo, una alianza explícita entre el peronismo rawsino y el chimbero.
Munisaga planteó que ya no es ‘Uñac o Gioja’, sino ‘Uñac y Gioja y otros’. En esos ‘otros’ aparecen los que ya no están contenidos bajo los dos líderes anteriores.
Esta alianza entre Munisaga y Gramajo funciona como contrapeso de poder. Reclaman su lugar en la mesa de decisiones y vigilan que no vayan a quedar al margen de los acuerdos. Como ya se dijo y escribió en esta columna: sin Rawson y sin Chimbas no hay peronismo en 2027.
En el fondo, a Munisaga lo comprenden las generales de la ley. Su respuesta enigmática de que ‘todavía queda tiempo’ alude al tiempo para meditar lo más conveniente y, sobre todo, para no bajarse anticipadamente de las especulaciones.
Especulaciones que equivalen a generar una idea de continuidad en Rawson y más allá también, en la provincia. Porque, en definitiva, todo cura quiere ser obispo y todo obispo quiere ser Papa.
PELADO STREAM
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