30 Jun 09:26h
Hay alto consenso a nivel nacional acerca de que Mauricio Macri terminó empoderado tras la caída de Manuel Adorni y el ascenso de Diego Santilli. A diferencia de Patricia Bullrich, que renunció al PRO y se sumó a La Libertad Avanza, el nuevo Jefe de Gabinete sigue afiliado al partido amarillo. Por lo tanto, le responde políticamente al expresidente.
Todo esto, cada letra, punto y coma, es una buena noticia para Marcelo Orrego. No solamente porque se conocen con Santilli desde la época en que ambos fueron diputados nacionales y compartieron el interbloque de Cambiemos o de Juntos por el Cambio, sino porque el ‘Colo’ garantiza el regreso a los códigos de la política tradicional.
De repente, la relación con la Casa Rosada puede adquirir visos de previsibilidad.
Una de las mayores dificultades que tuvo en estos dos años y medio el gobernador sanjuanino fue precisamente el desprecio de Javier Milei y de su círculo íntimo a los acuerdos políticos.
El trato ofrecido siempre fue más o menos el mismo: el que quiera acompañar, que acompañe sin chistar y se olvide de fondos para obra pública o cualquier otro programa nacional.
Santilli no vendrá a cambiar ese patrón de ajuste. Ya lo dijo el presidente: el superávit fiscal no se negocia. La motosierra tampoco. Pero el nuevo Jefe de Gabinete, a diferencia de su antecesor, sabe que la política tiene una altísima dependencia de los acuerdos. Y para gestar esos acuerdos ambas partes tienen que ganar algo.
El flamante jefe de ministros llega con la prioridad de desbloquear el acuerdo con los gobernadores para lograr la reforma electoral. Es decir, la eliminación de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Orrego ya le dio el ok a Santilli en enero de este año se lo ratificó en mayo. Pero hay otros mandatarios menos convencidos.
Perder las PASO es un obstáculo para construir frentes electorales. Sin las primarias, el que manda arma las listas y el resto se tiene que acomodar al lugar que le toque o debería jugar por afuera.
Después de las elecciones del 2025, los libertarios se entusiasmaron con los números e imaginaron que Adorni se llevaría puestos a todos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2027, incluido el PRO. Eso no pasará, por razones de público conocimiento. Habrá que entenderse con los aliados amarillos, aunque sea de mala gana.
El ascenso de Santilli en el esquema del poder implica que hay cierta vocación de los hermanos Milei por dialogar con Macri. Y esto también es una buena noticia para Orrego, en la búsqueda de un potencial acuerdo electoral con La Libertad Avanza aquí en San Juan.
El espectro libertario local que conduce José Peluc tiene pocas ganas de un acercamiento con Orrego, por distintos motivos. El más elemental de todos es que el escenario de tercios le garantiza a La Libertad Avanza un crecimiento exponencial en cargos electivos efectivos para el periodo 2027-2031. Aún quedando terceros, terminarían con una representación parlamentaria significativa y, por qué no, jugarían la chance de alguna victoria municipal.
Eso sería en un escenario de mínima. En un escenario de máxima se entusiasman hasta con dar el batacazo provincial. En un reparto de tercios, el próximo gobernador ganará con poquito más de 30 puntos. Está a la mano de cualquiera.
Para Orrego y su escudería, mantener el escenario de tercios significa darle una chance al peronismo, como sucedió en las legislativas de 2025. Aunque la matemática no aplica de manera exacta a la política, el sentido común indica que dividir el voto antiK no es buena idea.
El ascenso de Santilli y, por lo tanto, de Macri en persona, debería influir para moderar el dogmatismo libertario. En la canasta de los acuerdos entra todo. Y si Nación pide apoyo para la reforma electoral, es lógico que la provincia ponga condiciones relativas al 2027.
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