07 Jul 07:59h
En una jugada estratégica para despejar dudas sobre la solvencia de la Argentina, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó un detallado programa financiero para cubrir los vencimientos de deuda hasta fines de 2027.
El anuncio, que contempla financiamiento externo por USD 4.000 millones, ingresos por privatizaciones y una fuerte apuesta al mercado local, logró una inmediata reacción positiva en los mercados: el riesgo país cayó a niveles cercanos a los 400 puntos básicos y las acciones bancarias en Wall Street subieron un 5% en promedio.
El eje central de la estrategia oficial es evitar el regreso inmediato a los mercados internacionales de deuda debido a los altos costos financieros. Caputo fue tajante al respecto: «Salir a Wall Street no es un objetivo, sino una opción».
El ministro reveló que el Gobierno rechazó ofertas de colocación de bonos a tasas del 12,5% anual, argumentando que aceptar tales condiciones hubiera implicado un costo adicional de USD 3.300 millones en intereses. «No hay que subestimar la tasa, es importante», remarcó, señalando que la meta es refinanciar el capital a las menores tasas posibles, idealmente cercanas al 6% o 7%.
Para blindar el cronograma de pagos, el plan detalla que las necesidades de financiamiento ascienden a USD 19.200 millones en 2026 y a USD 24.900 millones en 2027. El Gobierno asegura que ya cuenta con un «colchón» de USD 3.700 millones de excedente de este año para transferir al próximo, lo que reduce la presión financiera en el inicio del año electoral. Las fuentes de recursos incluyen:
- USD 4.000 millones en préstamos de bancos internacionales con garantía de organismos multilaterales (como el Banco Mundial y el BID).
- USD 2.300 millones proyectados por privatizaciones y concesiones entre 2026 y 2027.
- Desembolsos programados del FMI y otros entes internacionales.
- Un fuerte componente de refinanciación local y compra de dólares al Banco Central.
Caputo defendió este modelo de gestión de deuda, diferenciándolo de administraciones anteriores: «Argentina tiene una sobredependencia con el exterior y está bueno reducirla». Explicó que, bajo su mando, el Gobierno utiliza el superávit primario para pagar los intereses, emitiendo nueva deuda únicamente para refinanciar el capital viejo.
«La mayoría de los países refinancian capital e intereses. Nosotros los intereses los pagamos con el superávit primario. Y queremos refinanciar el capital», detalló el titular del Palacio de Hacienda.
Finalmente, el programa busca que el país sea «intertemporalmente solvente» y recupere el estatus de Grado de Inversión (Investment Grade) hacia el final de un eventual segundo mandato de Javier Milei.
Según el ministro, este orden macroeconómico convierte al tiempo en un aliado: «Cuando uno tiene orden macroeconómico, como tiene este Gobierno, el paso del tiempo es un aliado, no un problema».
Con este esquema, el oficialismo intenta demostrar que el país ya no necesita «pasar la gorra» para sobrevivir y que cuenta con los recursos para honrar sus compromisos sin sobresaltos.
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