31 Ago 09:41h
De tanto poner la mira en el potencial acuerdo grande entre Marcelo Orrego y Javier Milei, quedan en segundo plano otros acuerdos posibles que habría que observar con detenimiento porque tendrían alto impacto en el primer semestre del año que viene.
Estos acuerdos de segundo plano son los de carácter municipal, donde el oficialismo orreguista está desafiado a traducir los apoyos que obtuvo en la Legislatura todo este tiempo, en respaldos electorales en 2027.
Dicho en otros términos, hacer ‘la gran Gioja’: lograr que intendentes y diputados que comenzaron la gestión como opositores se conviertan al oficialismo y terminen contribuyendo a la continuidad del modelo en el poder.
El macrista Enzo Cornejo, vicepresidente primero de la Cámara de Diputados y por lo tanto tercera autoridad en la línea de sucesión de la provincia, terminó reconociendo la semana pasada en Pelado Stream que estos canales de diálogo están abiertos.
Por supuesto la prudencia aconseja no ventilar demasiado. O, como dijo Gioja: ‘no hay que almorzarse la cena’. Sin embargo, Cornejo pudo mencionar a un diputado que ya consumó el pase: el angaquero Marcelo Mallea.
¿Acaso será el único? Esta pregunta no tiene respuesta cerrada todavía y por eso resulta tan atractivo observar el comportamiento dentro del recinto.
Cornejo destacó otros nombres que vienen colaborando con la gobernabilidad, a pesar de integrar la oposición. Mencionó al massista Franco Aranda, al cegetista Eduardo Cabello, al calingastino Jorge Castañeda y al ullunero Leopoldo Soler.
¿Significa que todos ellos están midiendo el salto con jabalina del peronismo que los llevó a la banca en 2023 al orreguismo en 2027? No necesariamente.
Hay que reparar en cada caso individual. Aranda está atado a Sergio Massa y el tigrense es uno de los posibles candidatos presidenciales del peronismo. Sería inimaginable que Aranda se enfrentara con el PJ en lo provincial para luego confluir en lo nacional (suponiendo que hubiese elecciones desdobladas).
Similar lógica aplicaría a Cabello, recién ratificado al frente de la CGT por otros cuatro años gracias al respaldo de los colegas sindicalistas que integran el peronismo, en una asamblea a la que asistió Héctor Daer con la consigna Kicillof 2027.
Como Aranda, Cabello tampoco podría jugar como líbero en San Juan, más allá de que tenga una relación amistosa con Orrego y haya votado a favor del gobernador las leyes más controversiales, que el PJ orgánico llamó a resistir.
En cambio, Castañeda y Soler pueden tener mayor margen de libertad.
Si tienen la intención de volver a disputar la intendencia de sus respectivos municipios, ¿el PJ les dará lugar a la interna o tendrán que bajar la cabeza y acompañar a los actuales jefes comunales?
Castañeda no está bien con el intendente Sebastián Carbajal y Soler tampoco se lleva bien con el intendente David Domínguez. La política hará lo suyo para tentarlos. O debería hacer lo suyo.
Soler comenzó como dirigente en la cantera basualdista. Se conoce no solo con Orrego sino con todo el ecosistema que construyó Roberto Basualdo hace más de 20 años.
Cornejo no mencionó a otros diputados que vienen colaborando con el oficialismo, pero los hay. Algunos, en la categoría de Aranda y Cabello, es decir, que están atados al peronismo. Otros, en la categoría de Castañeda y Soler, es decir, departamentales susceptibles de tener al menos una conversación para medir el pase.
Entre los primeros estarían el chimbero Gabriel Sánchez y el albardonero Pedro Albagli. Sánchez obedece a Fabián Gramajo y Albagli, a Juan Carlos Abarca. Ambos caciques tienen un lugar anclado en el PJ. No se diga más.
Pero también está el vallisto Omar Ortiz, apodado ‘Mengueche’, cuya relación con el actual intendente de Valle Fértil, Mario Riveros, está muy deteriorada. Ortiz ha votado muchas veces con el orreguismo. Si quisiera regresar al municipio, ¿podría hacerlo dentro del PJ o buscaría un lugarcito bajo el ala de Orrego?
Todas estas especulaciones pueden parecer extemporáneas, pero no lo son. Si el gobernador dispusiera finalmente el desdoblamiento de las elecciones provinciales, debería anticiparlas al primer semestre del año que viene.
En tal caso, las definiciones de alianzas se precipitarán apenas terminadas las vacaciones de verano. Y para que ello suceda, primero tendrá que haber mucho zaguaneo. O, como dirían los chicos, tirar algunos fueguitos.
PELADO STREAM
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