Mendoza y su minería culposa, San Juan y su minería urgente

09:17h

Luego de que el presidente Javier Milei dijera que la reglamentación de la Ley de Glaciares fue idea del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, una ministra mendocina salió a despegar a su jefe de esa movida altamente impopular en la tierra de la vendimia.

Es la historia de Mendoza desde que el propio Cornejo, como mano derecha del entonces gobernador Julio Cobos, acompañó la sanción de la ley 7.722 en el año 2007. Esa norma antiminera directamente prohibía los sistemas extractivos permitidos en San Juan y que, por ejemplo, posibilitaron la existencia de Veladero.

Recién en 2019 los mendocinos lograron flexibilizar las restricciones de esa ley corsé, a instancias del entonces gobernador Rodolfo Suárez, un alfil de Cornejo. No fue fácil.

Veladero ya cumplió 20 años. Pese a los derrames y las multas, la mina se convirtió en el gran pilar de las exportaciones de oro y, en consecuencia, el ingreso de divisas, a punto tal que los proveedores mendocinos han venido a golpear la puerta sistemáticamente para cerrar algún contrato.

Mendoza quiere esta minería, pero no tanto. Minería culposa, podría decirse.

Por eso cuando Milei la semana pasada en un encuentro liberal-libertario en Corrientes anunció que mandará un proyecto al Congreso para reglamentar la Ley de Glaciares y le endilgó la iniciativa a Cornejo, hubo un remezón en la hermana mayor de Cuyo.

La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, descartó que su gobernador esté motorizando una reforma de la Ley de Glaciares. Que les vendría bien, les vendría bien. Pero Cornejo no tiene necesidad de ponerse esta batalla en el hombro, si el que sufre la mayor urgencia es su vecino: Marcelo Orrego.

De hecho la ministra Latorre mandó al frente al sanjuanino. Orrego es el presidente de la Mesa del Cobre y San Juan tiene una cadena de proyectos de cobre de escala mundial atados a una reglamentación más precisa de la denominada Ley Bonasso-Filmus, que dejó a toda la gran minería metalífera de alta montaña expuesta a un parate judicial ante la sola presentación de un amparo ambientalista.

El inconveniente de la Ley de Glaciares, tal como está, es que la vaguedad de sus categorías prácticamente impide toda intervención en altura, donde los suelos se congelan en algún momento del año. Sepan disculpar los especialistas tamaña simplificación. Pero sirve para acercar la comprensión del dilema que atraviesa la política minera por estas horas.

Como ya se dijo y escribió en esta columna, Orrego y también su antecesor, Sergio Uñac, empujaron en Buenos Aires un decreto presidencial que reglamente la Ley de Glaciares, sin que ningún presidente se haya querido comprar ese problema. En la Ciudad de Buenos Aires la minería tiene mala prensa. Basta decir que la minería viene a destruir los glaciares para anular la discusión.

Lo que pretenden los gobernadores de las provincias mineras es ‘proteger las reservas activas de agua’, según dijo el ministro de Minería de San Juan, Juan Pablo Perea, en Pelado Stream. Para eso hay que separar de manera concluyente lo que se entiende por glaciar, periglaciar y permafrost, entre otras categorías.

La salida más fácil era que el presidente firme un decreto reglamentario. Hubiera bastado para satisfacer la inquietud de las empresas mineras y el clamor de los gobernadores. Pero no. Milei les mandará el proyecto al Congreso y lo pondrá en la canasta de negociaciones abiertas. Si quieren la reglamentación de la Ley de Glaciares, tal vez tengan que apoyar otras leyes como contraprestación. Política elemental.

Que Milei lo ponga a Cornejo como escudo para avanzar en el Congreso con una ley reglamentaria que le ponga coto a la Ley de Glaciares, implica hacerle pagar el costo político al gobernador mendocino como promotor de una norma impopular entre los porteños.

Cornejo fue anfitrión del Argentina Mining Cuyo 2025, un importante encuentro minero a fines de octubre, pero no zafó de las manifestaciones de rechazo. En Mendoza la resistencia a la actividad metalífera es mucho mayor a la que existe en San Juan.

Ese termómetro social marca que Cornejo no tiene ningún apuro en comprarse el problema de la Ley de Glaciares. Como dijo su ministra Latorre, el apuro es de Orrego.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
Sin comentarios

Comentar