01 Sep 19:36h
El proyecto minero Los Azules acelera sus preparativos con el objetivo de iniciar la producción de cátodos de cobre en 2030, una meta exigente en un escenario que afronta la incertidumbre del año electoral 2027. Michael Meding, gerente general y CEO de la compañía, detalló este martes en Pelado Stream que, si bien el panorama político influye en el ritmo de las inversiones, el equipo mantiene la firme convicción de alcanzar el plazo establecido.
Para avanzar hacia esta meta, la empresa cuenta con un reciente préstamo de 240 millones de dólares que obtuvo McEwen Copper. Estos fondos se destinarán al desarrollo del proyecto con miras a la decisión final de inversión («Final Investment Decision»), prevista para mediados del próximo año.
«Es para facilitar el empiezo de la construcción porque ya tenemos que construir camino final y todo eso y tenemos que empezar ahora», precisó el directivo. Con esta inyección de capital, la inversión total en la provincia de San Juan asciende a casi 700 millones de dólares en los últimos cuatro años y medio.
No obstante, el proceso electoral de 2027 se perfila como un factor que altera la velocidad de los desembolsos debido a las dudas de los financistas externos sobre la continuidad del rumbo económico. Al respecto, Meding advirtió la lógica preocupación de los financistas extranjeros: «Obviamente me pregunto: ‘Che, ¿van a seguir con el mismo camino?’ Es decir, sea más amigable para hacer inversiones, asegurar que la inversión que pongo me van a repagar».
Pese a estas inquietudes, el ejecutivo destacó la fortaleza del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un marco normativo que considera superior a la Ley de Inversiones Mineras de 1993, lo cual brinda mayor previsibilidad a largo plazo.
Con respecto al reciente acuerdo convalidado por la Legislatura de San Juan para el cobro anticipado de regalías por la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) en el proyecto Vicuña, Meding lo catalogó de manera personal como «un buen acuerdo» para ambas partes.
No obstante, descartó que Los Azules replique un esquema idéntico: «Nuestros impactos ambientales son distintos… nuestro proyecto no es igual y nuestra forma de financiamiento y construcción no es igual». Pese a las diferencias, valoró el modelo en tanto que brinda «claridad a largo plazo», un elemento clave que buscan quienes financian este tipo de obras.
La infraestructura eléctrica constituye otro de los grandes desafíos para el megaproyecto, con un requerimiento de potencia que se estima en 140 megavatios (MW) iniciales, con una proyección de ascenso a 250 MW. Para asegurar este recurso, la firma cuenta con el «Plan A» de conexión a la subestación de Calingasta —que ya posee audiencia pública para su informe de impacto ambiental— y el «Plan B», una alternativa que surgió tras una resolución del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE).
Esta última opción contempla una línea de doble terna de 220 kilovatios (kV) directa hacia Mendoza. Meding remarcó que el proyecto no puede funcionar con generación propia de respaldo permanente como ocurrió históricamente con Veladero: «Necesitamos tener energía. Sin energía no se va a poder hacer el proyecto… no es posible, no es rentable, no se puede». Añadió que la operación demanda un suministro ininterrumpido («24/7/365»), dado que es inviable detener la producción durante el horario nocturno.
En el contexto internacional, Meding aludió a las estimaciones de Standard & Poor’s sobre un déficit de oferta de cobre de 10 millones de toneladas hacia el año 2040. En ese horizonte, Argentina tiene la oportunidad de aportar cerca de 1.5 millones de toneladas.
Para materializar este volumen a través de emprendimientos de clase mundial como Vicuña, El Pachón y Los Azules, el directivo remarcó que es urgente coordinar una respuesta formativa para el desarrollo de mano de obra calificada: «Necesitamos generar una ola de educación técnica muy grande».
PELADO STREAM
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