01 Sep 09:35h
En política no hay certezas. A lo sumo hay climas indicativos de lo que puede llegar a suceder. Es lo que está pasando por estos días con el ministro de Familia y Desarrollo Humano, Carlos Platero, aparente sucesor natural de los hermanos Orrego en su bastión, Santa Lucía.
El 10 de diciembre del año que viene, Juan José Orrego le habrá puesto fin a 16 años ininterrumpidos de continuidad en el municipio del Este, etapa iniciada en 2011 por Marcelo Orrego. Desde allí se proyectó hasta la gobernación que llegó en 2023.
Luego de dos mandatos cumplidos e impedido de ir por un tercero, Marcelo coronó a su hermano Kanki como el sucesor. Pero no fue solamente de una transferencia por apellido. Los hermanos siempre funcionaron como en tándem.
Hay otros ejemplos de la política local similares, donde los hermanos fueron puntales recíprocos con idéntica dedicación. Luego el electorado puso a cada uno en el lugar que le tocó. Da para una columna aparte.
Lo cierto es que por primera vez en 16 años Santa Lucía no tendrá a un Orrego en el poder. No obstante, los hermanos serán los grandes decisores del diseño de continuidad.
La primera línea del gobierno provincial tiene procedencia santaluceña. Una buena parte de los ministros y secretarios acompañó a los Orrego en la estructura municipal y de ahí pegaron el salto a la liga mayor.
De Santa Lucía salieron el ministro de Economía, Roberto Gutiérrez, el de Infraestructura, Fernando Perea, la de Educación, Silvia Fuentes y el secretario general de la Gobernación, Emilio Achem. Basta con citar estos cuatro nombres para comprender el punto.
Entonces Platero tendría «competencia» para encabezar la lista santaluceña el año que viene, más allá de verificar dónde tiene el domicilio cada uno. Pero no. Lo del ministro de Familia y Desarrollo Humano trasciende esa pertenencia política.
Si los Orrego ganaron elección tras elección, Platero copió la misma trayectoria. No fue inserto en una lista de proporcionales, sino que compitió como candidato a diputado departamental y logró la banca en tres oportunidades consecutivas.
La última vez renunció para asumir la responsabilidad ministerial. En su haber tiene, además de una trayectoria política al lado de los Orrego, una seguidilla de victorias con votos propios.
Hoy le toca gestionar la cartera social que históricamente ha sido un trampolín político por la enorme llegada que ofrece a los sectores más vulnerables. De hecho, su nombre fue uno de los que se barajó el año pasado para la elección legislativa de mitad de mandato. No dieron los números y Fabián Martín tuvo que poner el cuerpo.
Pero si el nivel de instalación fue insuficiente en lo provincial, la situación cambia drásticamente cuando se achica el mapa y se considera solamente el departamento. Platero nació y creció en Alto de Sierra. El resto, es historia conocida.
Entonces, la apuesta por Platero parece más o menos segura, teniendo en cuenta el alto índice de popularidad que los Orrego conservan en Santa Lucía y los antecedentes del ministro por cuenta propia.
¿Qué podría alterar esta trayectoria? Tal vez que Platero deba jugar en otra posición el año que viene. A fin de cuentas, Orrego tendrá que diseñar un mapa de candidaturas completo en 2027, incluidos nuevamente los escaños en el Congreso Nacional.
Parece improbable que Platero no juegue en Santa Lucía por ir a una diputación. Pero si tuviera que hacerlo, lo haría. Lo dejó claro este lunes en Pelado Stream cuando repitió la frase hecha: ‘donde el gobernador me lo pida’.
El destino de Platero parece tan sellado que una alta figura de gobierno, que también tiene domicilio en Santa Lucía y ocupa un cargo ministerial, le dijo a este periodista: ‘todos sabemos que será Carlitos’.
Sin embargo, nadie lo sabe. Todos lo suponen. El único que tiene la lapicera para tomar esa decisión es Orrego. O, en este caso, los Orrego. Con la absoluta prioridad de blindar el territorio luego de 16 años de hegemonía.
PELADO STREAM
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