17 Dic 09:17h
Uno de los grandes problemas que tuvoMarcelo Orrego este año, a la hora de armar la lista de diputados nacionales, fue el alto grado de desconocimiento de sus ministros y ministras. Es decir, su falta de instalación. Por eso debió echar mano de Fabián Martín, lo más competitivo que tenía.
La elección de Laura Palma como segunda fue no solo una condición por el género, ni la garantía de absoluta fidelidad si lograban meter dos diputados como auguraban las encuestas. No. Fue también una apuesta a futuro.
El nombre y el rostro de Laura Palma se difundieron por toda la provincia, en cartelería en la vía pública, en medios de comunicación tradicionales y en redes sociales, en actos políticos, en caminatas. Semejante intensidad, con seguridad, debió haberle dejado algún puntito adicional de instalación.
En términos políticos, fue una inversión. Por eso, cuando Laura Palma fue consultada este miércoles en Pelado Stream si tiene domicilio en Pocito y si tiene intenciones de ir por la Intendencia en 2027, no se echó para atrás.
Dijo que sueña con que ‘el cambio’ llegue también a su departamento, pero jugó a la modestia al decir que hay varios referentes de su espacio que podrían encabezar dentro de dos años.
Lo hizo por dos razones. La primera es que sería una torpeza lanzar una candidatura ahora. Y la segunda es que el decisor final seguirá siendo Orrego.
Igualmente cuesta imaginarse a otra figura del oficialismo provincial con algún grado de proyección comparable al de Laura Palma para intentar destronar al peronismo que viene gobernando el departamento desde los tiempos de Joaquín Uñac.
Podría decirse que el imperativo que hoy le toca a Laura Palma es dar esa batalla. La batalla de Pocito.
Durante esta campaña 2025, que dejó un sabor agridulce al Frente X San Juan, Orrego dijo en más de una oportunidad frente a su militancia que en 2027 irán por todo. Por supuesto, se refirió a los municipios que hoy mayoritariamente están en manos del justicialismo.
Pocito, sin embargo, reviste una condición muy particular. Es la cuna del senador Sergio Uñac. El ex gobernador sigue siendo el operador más influyente dentro del PJ, aunque ya no tenga un cargo formal. Y nadie puede descartar que intente regresar al poder en 2027.
Pocito no es el departamento más poblado, pero hace tiempo integra el ‘top five’ de los padrones más numerosos. Incluso está por encima de Santa Lucía. Desde lo numérico importa. Desde lo político, mucho más.
Aballay, como el resto de los intendentes justicialistas, no la está pasando bien. La motosierra libertaria que recortó ferozmente los recursos para las provincias también les pegó a los municipios. Bajó la coparticipación en términos reales por la caída del consumo. Los programas especiales quedaron en el olvido.
A eso se sumó la demora del gobierno provincial en transferir los fondos del Fodere, que es una partida específica para obras públicas y les pertenece a los municipios. El anuncio se hizo recién en noviembre. Los 19 intendentes recibirán unos 17.200 millones de pesos para ejecutar los proyectos presentados. Fue sobre fin de año. Ya estaban desesperados.
Una fuente justicialista, en estricto off the record, reveló también la molestia por la demora en la transferencia de los recursos del Fondo de Emergencia Municipal o FEM. La sospecha opositora es que el gobierno provincial tiene los recursos pisados y puestos en un plazo fijo.
Cierto o no, este tipo de quejas está en boca de todo el arco de intendentes peronistas. Sin embargo, hasta ahora nadie dijo nada. No en público. La decisión -a la vista está- es no confrontar con Orrego. No lo hicieron en campaña.
¿Cuánta vida tiene por delante esta concordia simulada? Es difícil saberlo con exactitud. Pero es muy probable que, en la medida en que se aproxime el 2027, ese clima de armonía ficticio tenderá a evaporarse.
Que Laura Palma ya hable del ‘cambio’ en Pocito, implica imputarle la categoría de ‘pasado’ al peronismo. Al peronista Aballay. Al peronista Uñac.
La batalla de Pocito está en formación.
PELADO STREAM
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