11 Feb 09:09h
A Luis Rueda hay que leerlo en clave. No es solo el diputado presidente del Partido Bloquista, ocasional aliado político de Sergio Uñac primero y de Marcelo Orrego después. Es, fundamentalmente, un actor del teatro de operaciones.
Hay que explicar esta definición para que se entienda sin doble intención. Rueda sigue siendo funcional a su socio electoral de turno. Lo fue cuando estuvo junto a Uñac y lo sigue siendo ahora, al servicio de Orrego.
Cuando habla, lo hace a título personal, sí. Pero también lo hace en sincronía con los intereses del espacio que integra. Desde esa posición pidió este martes en Pelado Stream conformar un gran frente con La Libertad Avanza.
Es decir, lo mismo que vienen reclamando varios jugadores relevantes del orreguismo.
El propio vicegobernador Fabián Martín dijo, apenas terminó la elección legislativa del año pasado, que tal vez fue un error dividir el voto. Que debieron confluir con los libertarios, aunque persistan las diferencias entre ambos modelos.
En un tablero tan polarizado, Javier Milei rivaliza con el PJ que lidera Cristina Fernández de Kirchner y/o Axel Kicillof. No hay sitio para terceros. Los gobernadores de Provincias Unidas pagaron el costo de plantear su fallida avenida del medio. La gente vota extremos. Blanco o negro.
Orrego y su potente escudería encabezada por Martín como candidato en primer término intentaron provincializar la elección, pero no lo consiguieron.
Fue así que, con apenas 34 puntos, el peronismo logró quedarse con el primer puesto para Cristian Andino. Y el libertario Abel Chiconi, una figura absolutamente desconocida para el electorado, terminó coronándose como tercera fuerza, con 26 puntos, muy cerca de los dos primeros.
La moraleja es que, en un país polarizado, intentar rescatar a la provincia de ese tironeo puede ser inviable.
Sin embargo, esta lectura podría inducir a error. Nadie espere que Orrego vaya a implorar el cobijo de los libertarios. Rueda también lo deslizó con bastante nitidez en Pelado Stream.
La estrategia es que Milei lo necesite a Orrego, como al resto de los gobernadores aliados, para ganar en primera vuelta. Es decir, para superar el 40 por ciento en 2027 con una diferencia de por lo menos 10 puntos sobre el segundo.
Según la estimación de Rueda -que es la de varios- si Milei no llegara a ganar en primera vuelta su reelección, cualquier otro que se pusiera en frente en el balotaje podría desplazarlo, porque se quedaría con todo el voto negativo.
Fue así como Milei llegó al poder en 2023. Ganó el rechazo a Sergio Massa y al ex Frente de Todos, convertido luego en Unión por la Patria. El fracaso de Alberto Fernández le sirvió en bandeja la victoria al outsider que prometió motosierra para la casta y dinamitar el Banco Central.
Aunque Milei conserva entre el 40 y el 50 por ciento de aprobación, en una fluctuación que registran las consultoras transversalmente, no emerge ningún opositor capaz de aunar todo el rechazo. Un balotaje podría consumar esa unidad para sacar al libertario de la Casa Rosada.
Y ese es el planteo de Rueda: Milei y los suyos deberían tener una apertura para abrazar a los gobernadores dialoguistas, en un pacto de supervivencia.
¿Es el planteo de Rueda solamente? Cada vez es más difícil interpretarlo al diputado bloquista como un vocero aislado. Es, en todo caso, un actor en este teatro de operaciones, funcional a su aliado de turno.
No será José Peluc quien facilite el acercamiento. Pero habrá otros interlocutores disponibles. Orrego habla y se entiende bastante bien con Martín Menem y con Diego Santilli. Tal vez esa sea la vía para explorar un camino compartido.
PELADO STREAM
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