La encrucijada del PJ: ¿Kicillof o un desconocido?

09:07h

Días atrás un importante dirigente justicialista reconocía en privado que Javier Milei, mal que les pese, demostró que tiene vocación de poder. Una vocación de poder bastante parecida al peronismo clásico. Que por ese motivo pudo recuperarse cuando parecía que se derrumbaba en la víspera de las elecciones legislativas del 26 de octubre. Y que el PJ tiene un problema en la búsqueda de alguien que le haga frente.

¿Será Axel Kicillof?, preguntó este periodista cayendo en un lugar común. La respuesta demoró un instante. Primero hubo una mueca. Después dijo este dirigente justicialista: ‘Tiene que ser alguien de la renovación, tal vez todavía no apareció’.

Hace tiempo que el gobernador de Buenos Aires viene amagando con nacionalizar su figura para rivalizar con Milei. Pero la interna bonaerense, interminable, agotadora, absurda, lo privó de alejarse de su territorio.

El fin de año llegó para Kicillof con más conflictos intestinos que problemas derivados de la asfixia económica impuesta por el presidente libertario. Si hasta Mayra Mendoza se enfrentó con Juan Grabois por el desalojo de los trapitos de Quilmes y, solapadamente, La Cámpora le atribuyó a Axel alentar las protestas de ese sector de la economía popular.

Todo esto, visto desde San Juan, deriva en aburrimiento. Es problema de bonaerenses. Pero el episodio sirve para entender las dificultades que tiene Kicillof para despegarse de su provincia y empezar a construir un proyecto nacional. ¿Está condenado a vivir a la sombra de Cristina y, en consecuencia, de Máximo? Puntos suspensivos.

El pasado no se puede borrar. Para siempre Kicillof estará ligado a la ex presidenta y muy difícilmente salga a desconocerla. No lo hizo hasta ahora, a pesar de las diferencias públicas y notorias.

Hay que tomar distancia de los nombres para comprender el escenario: si el peronismo necesita renovación, Kicillof es joven pero tiene el peso de su propia historia.

Mientras tanto, Milei consolida su minoría construida entre el voto de extrema derecha y una porción del antiperonismo clásico que no digiere las formas groseras del presidente pero lo disculpa con tal que no vuelva el kirchnerismo.

Lo dijo el propio Javier en reiteradas oportunidades desde el 26 de octubre en adelante: 41 puntos son muy buenos. Con una diferencia de al menos 10 puntos sobre el peronismo, se traduce en victoria en primera vuelta.

A La Libertad Avanza no le sobra el respaldo popular. Pero en frente el peronismo está tan roto que le facilita bastante las cosas al León convertido en Águila.

Para el peronismo, la mayor apuesta sigue siendo el derrumbe de Milei. Solo cuando el presidente caiga abruptamente en la consideración popular se abrirá la chance del regreso al poder. La pregunta es: ¿con quién?

Ahí asoma Axel, por supuesto. Pero también hay otros anotados que este 24 de diciembre por la noche levantarán la copa con el deseo oculto de, al menos, tener la chance. Uno de ellos sería Sergio Massa.

No es secreto que el ex ministro de Economía se quedó con las ganas de llegar a la Casa Rosada. Le tocó perder en dos oportunidades. El ejemplo de José Antonio Kast en Chile lo alienta: la tercera puede ser la vencida.

Para eso Massa tendría que cocinar un acuerdo fenomenal con este peronismo donde están peleados todos. A su juego lo llamaron. El tigrense tiene uñas de guitarrero para la rosca política. El problema es que después hay que tener votos también. Y eso es bastante difícil, a contramano del clamor de renovación.

Justamente con ese cartel de ‘lo nuevo’ se entusiasmó Sergio Uñac, como uno de los sobrevivientes del 26 de octubre. Con Kicillof y Cristina derrotados por el ‘Colo’ Santilli en Buenos Aires -pese a la foto del indeseable José Luis Espert en la boleta- el sanjuanino fue uno de los pocos que quedó en pie. ¿Por qué? Porque en su provincia ganó su candidato: Cristian Andino.

En Buenos Aires, Uñac pudo decir que la victoria fue suya. Y de inmediato lanzó su proyecto nacional bajo el rótulo de «Primero la Patria», un espacio que tiene la venia de CFK.

¿Qué tiene de nuevo Uñac? Absolutamente nada. Pero es bastante desconocido a nivel nacional. Y, como dijo el experimentado Sebastián Saharrea en Pelado Stream: en estos tiempos, ser un desconocido es una buena carta para empezar a jugar.

PELADO STREAM

Daniel Tejada
hola@peladostream.com.ar
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